domingo, 31 de diciembre de 2017

El humo de los rostros

    
        Pedro Conde Sturla
                                                                                  
     No había, en principio, mucho en común, salvo unos viernes de cerveza en el colmado D’León, detrás del Hotel Continental. Cerveza y poesía -ya se sabe- con música para ver pasar a las muchachas. Ramón Tejera Rosas, el escurridizo, fue paradójicamente el factor aglutinante. La amorosa tertulia en torno a un poema suyo, dio sentido a aquellas tardes bohemias. ¿Que otra cosa podían hacer, juntos, dos poetas de mala leche y un critico de mala fama? Poetizar, criticar, cervecear y fumar.
     Poco a poco, en el humo de infinitos cigarrillos había ido tomando cuerpo la idea de “El humo de los rostros”: una publicación conjunta, partiendo del titulo y del poema de Ramón Tejera Rosas. Corría el año de 1989, los últimos meses de 1989.

Dino Buzzati: el ingenio sombrío

            Pedro Conde Sturla
        
Un libro de relatos de Dino Buzzati (1906-1972), de cuyo título no logro acordarme, fue el primero o uno de los primeros que leí en italiano, allá por los años setenta. Me lo prestó mi breve amiga Carmela, y leyendo a Buzzati aprendí a leer italiano, buen italiano. A parlotear en esa lengua me enseñó un diccionario de cabellos largos, la hermana de Carmela.
Confieso que la lectura de la obra del singular escritor me estremeció, me entumeció los sentidos, me dejó como quien dice turulato, prácticamente knockout. Pocas veces me había enfrentado (enfrentado, sí) a un narrador tan pesimista, sombrío tétrico, melancólico, angustioso, gobernado por un sentido tan absurdo de la existencia, solitario, desesperanzado, vacío...Un engendro entre Kafka y Poe como sugiere Borges. (Nada extraño que sea uno de los favoritos de nuestro clandestino Fernando Vargas).
El mismo Borges lo celebra, y cómo, en el séptimo prólogo de su exquisita “Biblioteca personal”, con palabras que desbordan entusiasmo:
        “Dino Buzzati
         El Desierto De Los Tártaros
          Podemos conocer a los antiguos, podemos conocer a los clásicos, podemos conocer a los escritores del siglo XIX y a los del principio del nuestro, que ya declina. Harto más arduo es conocer a los contemporáneos. Son demasiados y el tiempo no ha revelado aún su anto-logía. Hay, sin embargo, nombres que las generaciones venideras no se resignarán a olvidar. Uno de ellos es, verosímilmente, el de Dino Buzzati. Buzzati nació en 1906 en la antigua ciudad de Belluno, cerca del Véneto y de la frontera con Austria. Fue periodista y se entregó después a la literatura fantástica. Su primer libro, ‘Bárnabo delle Montagne’, data de 1933; el último, ‘I miracoli di Val Morel’, de 1972, el año de su muerte. Su vasta obra, no pocas veces alegórica, exhala angustia y magia. El influjo de Poe y de la novela gótica ha sido declarado por él. Otros han hablado de Kafka. ¿Por qué no aceptar sin desmedro alguno de Buzzati, ambos ilustres magisterios?
          Este libro [‘El Desierto De Los Tártaros’], que es acaso su obra maestra y que ha inspirado un hermoso film de Valerio Zurlini, está regido por el método de la postergación indefinida y casi infinita, caro a los eleatas y a Kafka. El ámbito de las ficciones de Kafka es deliberadamente gris y mediocre y sabe a burocracia y a tedio. Tal no es el caso de esta obra. Hay una víspera, pero es la de una enorme batalla, temida y esperada. Dino Buzzati, en estas páginas, retrotrae la novela a la epopeya, que fue su manantial. El desierto es real y es simbólico.
         Está vacío y el héroe espera muchedumbres.
         J.L.B.”

El escudo rojo


Pedro Conde Sturla


En uno de episodios de “Momentos estelares de la humanidad” Stefan Zweig describe la batalla de Waterloo. Napoleón derrota al ejército prusiano, que se repliega hacia Bruselas donde lo espera Wellington, y manda al Mariscal Grouchy en seguimiento de las tropas “vencidas pero no aniquiladas” para que no se juntaran con las de Wellington, como en efecto lo hicieron. Grouchy persigue sin éxito a los prusianos, que se repliegan a marcha forzada. El estado mayor de Grouchy se rebela. Le dicen que hay que dejar la inútil persecución y acudir en defensa del Emperador en Waterloo, donde ya se escuchan los cañones. Pero Grouchy impone su autoridad. Dice que recibió órdenes del mismo Emperador de perseguir a los prusianos y no tiene contraórdenes. De modo que los prusianos llegaron primero a Waterloo y Napoleón perdió la batalla, su última batalla, gracias a la obediencia servil y a la falta de iniciativa personal de Grouchy. El Mariscal obediente a ciegas hundió a su Emperador:

sábado, 30 de diciembre de 2017

Confesiones melancólicas y poéticas

Pedro Conde Sturla

Juan José Arreola, a manera de presentación, escribió en uno de sus libros una “confesión melancólica” que he siempre valorado como una pieza de ingeniería literaria que define el oficio de escritor y el oficio de lector:
“Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla. Amo el lenguaje por sobre todas las cosas y venero a los que mediante la palabra han manifestado el espíritu, desde Isaías a Franz Kafka”.
Yo confieso que, al margen de mis creencias he sido un enamorado y visitador asiduo de iglesias y catedrales.  Admiro sinceramente la pintura y la escultura religiosa moderna, y entre mis favoritas se cuentan La Piedad, de Miguel Ángel  y el Orgasmo de Santa Teresa, de Bernimi. Amo como Arreola el lenguaje, aunque no sobre todas las cosas, y aprecio, al margen de mis creencias, ciertas zonas de la poesía religiosa, como se puede notar en mi entrega anterior sobre El Cántico de las criaturas de Francisco de Asís.
Hoy vuelvo sobre el tema con dos poemas muy afines a la religiosidad del “pequeñuelo”, uno de San Juan de la Cruz, Noche oscura, y otro de nuestro Emilio A. Morel, San francisco de Asís entre los pájaros.
Sobre el primero (en un artículo titulado “San Juan de la Cruz y César Vallejo, grandes poetas universales”) dice Manuel Piquera:
“Noche oscura, de San Juan de la Cruz (1542- 1591), uno de los poemas más bellos  de la literatura universal, nos conduce a una experiencia de contemplación del misterio del sufrimiento humano, de su naturaleza  paradojal: la noche oscura me guiaba más cierta que la luz del mediodía”.
“Como  en  el  poema  de  César  Vallejo (Voy a hablar de la esperanza),  Juan  de  la  Cruz  nos  revela  el gran arte poético que la humanidad ha creado, la mayor lucidez de que es capaz la especie humana en la Tierra y el universo. El pensador poético, tal como nos  lo manifestó Walter Benjamin, permite mirar lejos, como un Amadeus de la lengua de La Mancha.”

La comedia trágica


Pedro Conde Sturla

 
La “Tragicomedia de Calisto y Melibea” es más trágica que cómica y sobre todo más enjundiosa. Enjundia literaria y filosófica. Ninguno de los personajes principales sobrevive a la trama que urdió quienquiera que haya sido el autor de la obra. Quizás el mismo que muchos identifican con el Bachiller en leyes Fernando de Rojas, un judío converso, probablemente un criptojudío, un marrano, alguien que profesaba en secreto el judaísmo.

jueves, 28 de diciembre de 2017

ACUSE DE RECIBO Y MEA CULPA

Me han pedido por email que acuse recibo de un texto crítico del delfín negro Juan Freddy Armando y aquí acuso. Y por la tardanza meo culpa.

Acuso recibo, todos los recibos recibidos. Por email y por Facebook.

El texto crítico del delfín negro Juan Freddy Armando está a la altura de la poesía y del poeta, exactamente a la misma altura del poeta y su poesía. Definitivamente a la altura de la poesía y del poeta

Casimente igual a la altura de los textos criticos que cometieron con anterioridad Plinio Chaín y José Mármol.

Congratulaciones.

pcs



ALERTA. Viaje alrededor de la poesía de Mateo Morrison

Publicado el: 24 diciembre, 2017



Me propongo aquí tratar sobre los versos de este bardo de la generación de post-guerra, ganador del Premio Nacional de Literatura 2010. Ensayista, cuentista, novelista, articulista, gestor cultural, pero sobre todo poeta. Caballero a carta cabal a la manera inglesa. Andar de pelotero retirado, habla tímida de obrero, ojos de buena gente y manos siempre prestas a dar la palmada estimulante al joven aspirante a escritor que se le acerque.

Conde Sturla: Memoria del Viento Frío. I. Poesía de la guerra y ...

Conde Sturla: Memoria del Viento Frío. I. Poesía de la guerra y ...: MEMORIAS DEL VIENTO FRÍO I-Poesía de la guerra y la posguerra Pedro Conde * ÍNDICE: Introducción Surgimiento de los equipos de producc...

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LAS BIOGRAFÍAS DE CASSÁ


Pedro Conde Sturla

Roberto Cassá ha escrito unos cuarenta y nueve textos biográficos de figuras dominicanas ilustres -o por lo menos notables en su paso por la historia-, y una de Eugenio María de Hostos, que es tan dominicano como puertorriqueño y más bien patrimonio de América.
Lo de Hostos viene a cuento porque el conjunto de biografías de Cassá está precisamente animado por un ideal hostosiano. Es sin duda, la obra de un hostosiano que toma muy a pecho el ideario del boricua. De ahí las múltiples referencias a su aporte intelectual y a su influencia sobre la sociedad dominicana, a su lucha contra el oscurantismo eclesiástico.

martes, 26 de diciembre de 2017

CUENTOS BRUJOS

Pedro Conde Sturla




HISTORIAS CORTAS CON 
PANTALONES LARGOS


Confieso que Gógol me hace recordar episodios de la remota infancia pueblerina, veladas a la luz de velas y velones o temblorosas luces incandescentes amarillas, literatura oral, cuentos espeluznantes y espeleznudos en boca de personas que creían y te hacían creer al pie de la letra en lo que contaban, cuentos  de galipotes, de muertos que salen o aparecen, del diablo en persona fumando cachimbo, echando fuego por la nariz, cuentos que te ponían los pelos de punta, la piel de gallina, te aflojaban el fulimiñín y te ponían a ver nimitas (admitiendo que existan esas palabras), convertían el corto e interminable camino de regreso a la casa en una dimensión desconocida...

EL ESPEJO



Pedro Conde Sturla


Siempre tuve miedo del espejo, de quedarme atrapado en ese abismo sin fondo y engañoso, el abismo sin fondo del espejo -junto al armario de caoba-, los seres que habitaban en el agua podrida del espejo.
¡Pero sí eras tú mismo!
Me aterraba la mirada de hielo del espejo, la mirada insidiosa, descarada, incesante, brutal con que te mira, la descarada burla de esa cosa que mira fijamente, que nunca se está quieta.
¡Pero sí eras tú mismo!
…la mirada incesante que te busca, escondida, disimulada entre los pliegues escurridizos del espejo, que te observa en las aguas movedizas del espejo, la mirada de hielo del azogue infernal, aquel engendro.
¡Pero sí eras tú mismo!
Y no, no era yo mismo en aquel espejo quebradizo y fatídico que me invitaba a entrar, a sumarme al abismo, una puerta de entrada sin salida a la ciudad perdida, ciudad sin esperanzas, poblada de contornos imprecisos, formas escurridizas de seres sin contorno que aullaban, que corrían, el incendio de napalm, ese mar de difuntos, esa cosa con cuernos...

pcs, miércoles 30 de mayo de 2018




INDIGNACIÓN

Pedro Conde Sturla
29 de marzo de 2015

 
Ya lo he dicho otras veces y lo repito porque no me cabe la indignación en el cuerpo: Que es denigrante, deshonroso, aberrante, incricitante, infamante, humillante, irritante, arbitrario, desproporcionado, ofensivo, que es un agravio, un oprobio, una afrenta, y sobre todo una injusticia llamar prostitutas a los jueces.

lunes, 25 de diciembre de 2017

En el principio era el Verbo

Pedro Conde Sturla

Al Señor que nos coja confesados (Mercader 6:6.6).

Dicen que en el principio era el Verbo, o por lo menos el Verboso, y el Verboso se hizo Miquifriqui, se convirtió en otro Mesías, en redentor amado, amado de si mismo. Verbum incarnatum (Juan 4:40).
 El Libro sagrado lo dibuja, lo define con pulso firme en sus líneas esenciales, castiga la mitología del redentor, ridículo redentor, despojador de la riqueza pública, hechicero degradado de la tribu, marrullero camaleónico (Mateo 25:6-15).
No puede reconocerse en el espejo porque le fallaría el corazón como al enano monstruoso del relato de Oscar Wilde ni puede volver la vista atrás. Si lo hace no se convertiría en estatua de sal, que sería valiosa, no en estatua de piedra que sería útil, no en estatua de excremento que serviría a la agricultura. En estatua de pus se convertiría (¡Oh Pus Dei!), en pestilencia pura. Alguien que sólo se duele y se conduele cuando le agarran el pichirrí del alma (Mejía 19:9.9).
A pesar de sus diferencias, el Verboso y el Miquifriqui no son figuras antitéticas, opuestas, contradictorias. Representan el dogma fundamental peledinástico. Son la misma persona, la santísima dualidad. Leonilo Ferdina (Colombo 3:14.16).
Al Señor que nos coja confesados (Mercader 6:6.6).

LA ROTONDA

Pedro Conde Sturla

La rotonda de Boca Chica tenía mala fama. Todos decían que la mujer vestida de blanco se montaba en el vehículo y no decía una sola palabra durante el viaje y al llegar a la capital pedía que la dejaran en la puerta del cementerio de la Tiradentes y desaparecía. El chofer se volteaba para cobrarle cuando llegaban a la puerta del cementerio y la mujer ya no estaba. Simplemente desaparecía.
En cuanto anochecía, la rotonda cambiaba como de apariencia y temperamento, se convertía en algo extraño, maligno, y ninguno de los choferes que se ganaban la vida transportando pasajeros por esa zona se detenía en el lugar. No circulaban ni cerca de la rotonda, porque siempre se oían voces.

sábado, 23 de diciembre de 2017

LA ROTONDA

Pedro Conde Sturla
    

La rotonda de Boca Chica tenía mala fama. Todos decían que la mujer vestida de blanco se montaba en el vehículo y no decía una sola palabra durante el viaje y al llegar a la capital pedía que la dejaran en la puerta del cementerio de la Tiradentes y desaparecía. El chofer se volteaba para cobrarle cuando llegaban a la puerta del cementerio y la mujer ya no estaba. Simplemente desaparecía.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Un diluvio en Macondo





Bill Clinton afirmó en una ocasión que “Cien años de soledad -escrita por su canchanchán García Márquez- es la obra literaria más importante en cualquier lengua de los últimos cincuenta años”. Lo anterior me lleva a pensar que si Clinton no hubiera estado tan ocupado leyendo todas las obras del mundo en cualquier lengua durante los últimos cincuenta años, quizás habría prestado mayor atención a la política exterior del imperio y no habría bombardeado la industria farmacéutica de aquel país africano llamado Sudán, que se quedó sin medicinas durante varios años.

EL ZIONISMO EN ACCIÓN



Wole Soyinka, novelista nigeriano y premio Nobel de Literatura en 1986, declaró una vez en una entrevista, que a pesar de que ha habido conflictos más violentos, más sanguinarios que el de la tierra santa, la naturaleza del mismo y las condiciones de vida de los palesitinos le parecían más terribles por varias razones:
“Primero, la arrogancia del robo. La tierra no es un artículo de lujo. Existe un vínculo emocional entre la gente y su tierra. Cuando a uno se la arrebatan, los sentimientos que provoca no se pueden comparar a los de la persona que ha perdido el coche. La tierra fue, por ejemplo, la clave del conflicto anticolonialista en Kenia. Fue lo que dio lugar al movimiento Mau Mau. No fue sólo lucha anticolonialismo; existía ese factor adicional que hizo que esa lucha fuese más violenta en Kenia que en África occidental. Ese tipo de colonialismo, en el que la potencia extranjera ha ocupado la tierra, siempre se ha combatido con amargura extraordinaria.”
Wole Soyinka afirma que “Lo que los palestinos han tenido que soportar aquí es ver cómo se comían su tierra. Sólo que en este caso los responsables, los que bombardean las casas, empujando a los palestinos de manera sistemática y año tras año, son seres humanos. Es como si a uno le amputaran una parte de su cuerpo.”
Otro elemento que tipifica el drama palestino, a juicio del novelista, “es la humillación. Esa sensación del que ocupa un estatus de inferioridad en su propia tierra, en la tierra que uno cree que le pertenece. Observemos, por ejemplo, los retenes militares israelíes, los que controlan el movimiento de la gente y convierten los lugares donde residen los palestinos en verdaderas cárceles... Creo que el móvil de esos retenes no es tanto la seguridad; lo están haciendo para humillar.”

El zionismo en acción (video)

miércoles, 20 de diciembre de 2017

EL ZIONISMO ORDINARIO (serie completa)


            Pedro Conde Sturla
           16 de Agosto de 2006

         El pueblo hebreo –un pueblo excepcional que ha dado a la humanidad algunos de sus genios más ilustres-, ha cultivado a través de su historia el arte peculiar de hacerse odiar. Donde quiera que asienta sus reales, precedido de la leyenda negra –la entrega de Cristo al suplicio- se organiza en núcleos exclusivos y excluyentes, crea una sociedad dentro de la sociedad que lo recibe, crea un estado dentro del estado cuando no intenta apropiarse o se apropia del estado, incluso de un imperio por vía del lobbysmo: los grupos de presión que dictan su política a parlamentarios y mandatarios.

Somos un sueño imposible…

Un relato del libro Ritos ancestrales 

De venta en:


Pedro Conde Sturla


A Juan Sturla Ricchetti, a su grata memoria 


Me ha traído hasta aquí un mar embravecido (la memoria), un abismo sin fondo (la nostalgia), una enfermedad incurable (la vejez), una pena me trae y una inmensa alegría.

Una pena me trae  por lo que ya no somos y una alegría me trae por lo que fuimos, por la dicha de vivir y habernos encontrado, la dicha de lo que fuimos cuando fuimos, la dicha o la desdicha de lo que pudo haber sido y no fue, de seguir siendo un poco lo que somos. Somos un sueño imposible.

Somos, seguimos siendo porque nadie nos quita lo bailado, porque de alguna manera el corazón es joven y sigue siendo el mismo, porque todo el amor se puede aún decir con tres palabras. Solamente tres palabras. 

martes, 19 de diciembre de 2017

La otra Historia de los Estados Unidos

Pedro Conde Sturla

[Howard Zinn (1922-2010), un personaje extraordinario de la cultura norteamericana, rebelde, intransigente, luchador de causas perdidas, es autor del mejor y más leído texto de historia de su país, “La otra Historia de los Estados Unidos” (disponible para descargar en pdf), una historia que no reivindica “el crimen como hazaña y la codicia como virtud”, sino el valor de “las innumerables pequeñas acciones de personas desconocidas” que están en el origen de “aquellos grandes momentos” que entran en el registro histórico, una historia descrita desde el punto de vista de los de abajo, aunque también de los de arriba, una historia que derriba mitos, valores establecidos, “desglorifica honras patricias” y expone crudamente el sufrimiento, la lucha de las minorías preteridas que todos los libros de historia convencional pasan por alto, al igual que la lucha –y la existencia- de la mitad de la población que representan las mujeres.

Con lujo de detalles lo explica Ramón Pedregal Casanova en su interesante reseña (PCS)].



lunes, 18 de diciembre de 2017

EL MERCADO DE LA MUERTE

            Pedro Conde Sturla
            30 de agosto de 2006.

   El último episodio de la guerra sin fin empezó de nuevo en la franja de Gaza y en el Líbano y tuvo como pretexto el secuestro de unos soldados de Israel por parte de milicianos de Hezbolá. El hecho, real o falso, desató la ira siempre desproporcionada del estado zionista y provocó un efecto boomerang que sorprendió al pueblo judío. Una lluvia de cohetes causó por primera vez destrozos importantes en varias ciudades y numerosas víctimas inocentes. 
Israel ya había barrido con la franja de Gaza, si acaso había algo que barrer, y demolió nuevamente una parte del Líbano, que apenas resurgía de sus cenizas y apuntaba a convertirse otra vez en la Suiza de Oriente. El desastre sumergió de nuevo ese país en el corazón de las tinieblas, para decirlo así, con palabras de Joseph Conrad, un escritor de culto.
En el enésimo capítulo de la guerra sin fin Israel perseveró en la táctica que acompaña cada fase de sus brutales escaladas represivas. Piedra que venga o cohete que caiga en territorio judío, provocará contra el país de origen una retaliación automática contra la población civil fundamentalmente, incluso contra refugios repletos de niños u observadores neutrales como los soldados de la ONU.
El otro ingrediente que se sumó al conflicto fue un elemento sorpresa que todavía mantiene desconcertados a los analistas. Israel desató todo el infierno de su artillería, bombardeó, lanzó misiles y atacó varias veces con 25,000 soldados de infantería y tanques las posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano y todas estas veces tuvo que batirse en retirada y puso fin a un mito: el de la invencibilidad de sus tropas. Ahora el enemigo no son pilotos ineptos, artillería obsoleta e infantería desmoralizada como en la guerra de los seis días o en la del Yon Kippur. Ahora son guerrilleros que combinan la más sofisticada tecnología con el modelo de combate vietnamita. A los bombardeos de Israel sobre el Líbano respondieron con misiles que penetraron sus defensas y causaron estragos que no se dieron a conocer de inmediato a la prensa.
Israel había anunciado y llevado a cabo en época de Ariel Sharón la retirada “unilateral” de la franja de Gaza, pero no era de hecho una retirada, sino una derrota. Para proteger a unos cientos de colonos los judíos tenían desplegados en esa zona varios miles de soldados y se pagaba un precio altísimo en dólares y vidas humanas. Pongo el capital primero, porque en la guerra los soldados son spendables, material gastable como la utilería de las oficinas, lápices, borras, papel, orquídeas y violetas. Los guerrilleros de Hamás construían túneles bajo sus instalaciones militares y los hacían volar, cosa que no sale frecuentemente en la prensa libre, aunque sí en documentales comunistas de HBO, la extrema izquierda norteamericana infiltrada en el pentágono que llega a nuestros hogares. Según HBO los soldados zionistas respondían a los atentados de Hamás matando por equivocación con metralla y misiles a niños que jugaban baloncesto. La tercera parte de las víctimas de la intifada son infantes, de los cuales muchos peleaban con piedras contra el invasor. Matar niños o niñas por equivocación, practicar con ellos el tiro al blanco, es el deporte favorito de los soldados zionistas.
En reciprocidad, los palestinos matan niños y adultos de Israel haciendo reventar autobuses, cafeterías, sitios públicos. Al estar desprovistos de medios sofisticados como helicópteros y aviones, en general tienen que inmolarse, suicidarse, cosa que es contraria al Corán y sólo se legitima por ignorancia o fanatismo.
La entrega televisiva de HBO sobre Hamás describe el episodio de un comandante que quería tanto a su hermano menor que le encargó una misión suicida para que fuera con anticipación al paraíso de Mahoma. La madre lo despide con dolor y orgullo y se resigna.
En otro extremo de la irracionalidad fanática, una maestra judía lleva a sus alumnas a poner sus firmas y dedicatorias en los obuses destinados al Líbano.
En ambos casos es la aberración de las aberraciones. Lo que se libra en el cercano oriente es la guerra del terror, sobre todo cuando Israel arroja toneladas de bombas sobre la población civil del Líbano o cuando palestinos o musulmanes de cualquier etnia atentan contra aviones cargados de inocentes y convierten su guerra en una guerra contra la humanidad.
Es el contra terrorismo contra el terrorismo. Terrorismo del estado zionista nazi fascista capaz de reducir a cenizas a un país y el contra terrorismo de un pueblo llevado al límite de la humillación y desesperación y rebajado a una vida de perros, como decretó Moshé Dayán.
Israel tiene el potencial atómico para reducir a polvo países enteros, provocar una conflagración nuclear, un cataclismo que se llevaría de paso una enorme porción de oriente y pondría en jaque, en jaque mate a las naciones vecinas de occidente, e incluso a Israel. Esa posiblemente es la forma más expedita en que Israel podría desaparecer del mapa.
Ahora bien, después de tantos años de guerra, después de tanto horror y tanta muerte, Israel no ha logrado vencer y ni siquiera reducir la resistencia del pueblo palestino, un pueblo que no se rinde, que no da muestras de cansancio y no renuncia ni va a renunciar jamás a sus reclamos, a sus derechos como pueblo. La paz es posiblemente el único camino, pero la paz es un camino tan espinoso como el de la guerra y tiene como enemigos a los dueños del mercado de la muerte que de seguro no están dispuestos a dejarse arrebatar un negocio tan redondo y tan jugoso.
Como dice Chomsky, “Hay que buscar la paz. Rabin y Barak lo intentaron con grandes esfuerzos. Rabin fue asesinado por un israelí y Barak perdió el cargo. Sharon, guerrero desde sus años jóvenes, tuvo que ceder y ordenar la retirada de Gaza antes de caer víctima de una grave enfermedad de la que no se repondrá.” De hecho, al parecer Sharón se enfermó de un coma inducido.
Los zionistas son alérgicos a las críticas y quienes los critican se convierten en antisemitas y en blanco de la ira divina. Pero si criticar a Israel me convierte en antisemita –una palabra mágica-, supongo que condenar el holocausto me convierte en antigérmanico, de la misma manera que criticar a Trujillo convertía a cualquiera en comunista.
Criticar los horrores de la guerra e incluso los excesos de ambas partes, no convierte a nadie, sin embargo, en enemigo del pueblo de Israel ni en fanático ciego de la causa palestina. Israel tiene derecho a existir como estado y como nación, pero no a expensas del pueblo palestino porque ese mismo derecho le asiste al pueblo palestino. Ese pueblo que desciende de una mezcla de árabes y judíos, el pueblo que ha sido y está siendo despojado y desalojado por millones de judíos europeos de las tierras que ha ocupado desde tiempos ancestrales.
En este empeño, el estado zionista de Israel no sólo ha sacrificado a los palestinos sino también, aunque en menor medida, a su propio pueblo, condenándolo al pavoroso régimen de la incertidumbre permanente, creando un clima de asedio que rebota contra sus creadores, inmolando a su juventud durante varias generaciones. El gatillo que apunta a la cabeza de los palestinos es en parte el mismo gatillo que apunta a la cabeza de los israelíes.
Postergar la negociación de la paz y el entendimiento entre palestinos y judíos, persistir en la empresa de conquista, despojo y desalojo sólo sumará horror al horror. Ojalá que algún día se realice el augurio de la poesía de Salomón. Ojalá que algún día pueda pastar el lobo con la oveja. Quizás cuando los palestinos dejen de negar con palabras a Israel su derecho a existir. Quizás cuando Israel deje de negar con hechos ese mismo derecho a palestinos que descienden de una mezcla de árabes y judíos, ese pueblo que ha sido y está siendo despojado y desalojado por millones de judíos europeos de las tierras que ha ocupado desde tiempos ancestrales.
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pcs, miércoles, 30 de agosto de 2006

18/12/17


CELESTINA

Pedro Conde Sturla - 

Acento.com

Celestina había ejercido en una época el más antiguo y obstinado oficio del mundo. Oficio de tinieblas. Con la edad habían menguado sus encantos, si acaso alguna vez los tuvo, y se había reformado. Se había convertido en costurera, en modisto, o mejor dicho en costurera remendona. Nadie igualaba su destreza en el arte de reparar virgos y honras. Reparar virgos y la honra que llevaba aparejada.
Sempronio – uno de los criados de Calisto- la conoce bien, dice que vive al “fin de esta vecindad”, que es “una vieja barbuda”, que es una “hechicera, astuta, sagaz en cuantas maldades hay”. Sempronio entiende “que pasan de cinco mil virgos los que se han hecho y deshecho por su autoridad en esta ciudad, y que a “las duras peñas promoverá y provocará a lujuria, si quiere”.
La opinión de Pármeno -otro criado de Calisto- no difiere sustancialmente de la de Sempronio. Vieja puta le llaman, vieja puta se queda:
“¿Por qué, señor, te matas? ¿Por qué, señor, te acongojas? ¿Y tú piensas que es vituperio en las orejas de ésta el nombre que la llamé? No lo creas; que así se glorifica en le oír, como tú, cuando dicen: ¡diestro caballero es Calisto! Y demás de esto, es nombrada y por tal título conocida. Si entre cien mujeres va y alguno dice: ¡puta vieja!, sin ningún empacho luego vuelve la cabeza y responde con alegre cara. En los convites, en las fiestas, en las bodas, en las cofradías, en los mortuorios, en todos los ayuntamientos de gentes, con ella pasan tiempo. Si pasa por los perros, aquello suena su ladrido; si está cerca de las aves, otra cosa no cantan; si cerca de los ganados, balando lo pregonan; si cerca de las bestias, rebuznando dicen: ¡puta vieja! Las ranas de los charcos otra cosa no suelen mentar. Si va entre los herreros, aquello dicen sus martillos. Carpinteros y armeros, herradores, caldereros, arcadores, todo oficio de instrumento forma en el aire su nombre. Cántanla los carpinteros, péinanla los peinadores, tejedores. Labradores en las huertas, en las aradas, en las viñas, en las segadas con ella pasan el afán cotidiano. Al perder en los tableros, luego suenan sus loores. Todas cosas que son, a do quiera que ella está, el tal nombre representan. ¡Oh qué comedor de huevos asados era su marido! ¿Qué quieres más, si no, si una piedra toca con otra, luego suena ¡puta vieja!?”

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL INFIERNO APETECIDO DE JULIO GONZÁLEZ HERRERA (completo)

   Pedro Conde Sturla

Añadir leyenda
         Julio González Herrera (1902-1961) tuvo en común con Edgar Allan Poe una serie de rasgos biográficos en verdad poco comunes. Por ejemplo, el don de una inteligencia privilegiada y un talento natural para la literatura. También tuvieron en común la afición por la bebida, si se puede llamar así a una desenfrenada vocación autodestructiva que a ambos llevó por el camino de la degradación y el ridículo, e incluso a la muerte temprana en el caso de Poe. Igualmente común fue el final sin gloria y la existencia miserable, aún más miserable por tratarse de gente que destilaba tantas luces. Cierto es que derrocharon la juventud con la misma generosidad con que prodigaron el talento, y siempre resultó desproporcionado el contraste entre su entrega al arte y el abandono de sí mismos.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Otro nombre para la esclavitud

         Pedro Conde Sturla
        
En el año 2008 Douglas A. Blackmon publicó un libro terrible que no pasó desapercibido para una parte de la opinión pública norteamericana, un libro que no ha dejado de tener actualidad y se actualiza ahora más que nunca. Le valió un premio Pulitzer, si acaso el Pulitzer vale algo, y sigue suscitando interés, haciendo opinión, alimentado a las conciencias críticas de un país en que para la mayoría de la gente y de la prensa (la presstitute, la prensa prostituta) el resto del mundo y los grandes problemas internos no existen.
   

Celestina

Celestina había ejercido en una época el más antiguo y obstinado oficio del mundo. Oficio de tinieblas. Con la edad habían menguado sus encantos, si acaso alguna vez los tuvo, y se había reformado. Se había convertido en costurera, en modisto, o mejor dicho en costurera remendona. Nadie igualaba su destreza en el arte de reparar virgos y honras. Reparar virgos y la honra que llevaba aparejada.
Sempronio – uno de los criados de Calisto- la conoce bien, dice que vive al “fin de esta vecindad”, que es “una vieja barbuda”, que es una “hechicera, astuta, sagaz en cuantas maldades hay”. Sempronio entiende “que pasan de cinco mil virgos los que se han hecho y deshecho por su autoridad en esta ciudad, y que a “las duras peñas promoverá y provocará a lujuria, si quiere”.

viernes, 15 de diciembre de 2017

LA ANTESALA DEL INFIERNO

   Pedro Conde Sturla
   13 de agosto de 2008

         En uno de los primeros capítulos de Mis 500 locos, Antonio Zaglul recuerda “el título de una obra de un famoso periodista alcohólico de nuestro país, publicada después de haber estado en el manicomio”, el “manicomio modelo” Padre Billini.

Vargas Llosa en librería Cuesta

Vargas Llosa visita librería Cuesta y compra el libro de Pedro Conde Sturla

Mario Vargas Llosa llega a la librería sin anunciarse y pide que le muestren los libros dominicanos

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con el asombro de lo inesperado, un hombre alto vestido de traje oscuro, sin escoltas y con la debida ceremonia de un hombre de libros, se detuvo en el tramo de las novedades y paseó la mirada por los títulos. Era Mario Vargas Llosa.

LA GUERRA SIN FIN

        Pedro Conde Sturla
23 de Agosto de 2006

Cuando las potencias coloniales injertaron a la cañona el estado de Israel en la tierra prometida –la tierra de los palestinos-, las promesas no tardaron en cumplirse y los frutos de la manzana de la discordia prosperaron de tal modo que en pocos años convirtieron a la región, a toda la región, en una fuente de conflicto permanente y en cliente permanente de la industria armamentista de esas mismas potencias y otras que se añadieron. Todo un negocio redondo, el negocio de la guerra sin fin, el negocio de la muerte y las ganancias desorbitadas.
En uno de sus famosos documentales Michael Moore cita una frase de Orwell en el sentido de que la guerra no se hizo para ganarla sino para eternizarla. La guerra produce y reproduce los valores y miserias del sistema y contribuye en general a perpetuar el estado de cosas, el estado de opresión de los pobres que libran las guerras en nombre de la patria para enriquecer aún más a los ricos. No importa quien gane o pierda, la ganancia es la guerra en sí, sobre todo si se libra fuera de los territorios de los productores de armas, de los mercaderes de la muerte.