martes, 30 de octubre de 2018

La mitología griega al alcance de todos

Pedro Conde Sturla

18 de abril 2016

La mitología era parte fundamental de la religión de los griegos y hoy en día poca gente cree en ella, aunque muchos rasgos doctrinales y rituales sobreviven.


Los dioses griegos bebían, se emborrachaban, mentían, engañaban, intrigaban, se enamoraban, traicionaban, sentían celos unos de otros y a veces de los comunes mortales, eran viciosos, libertinos, promiscuos, “maquinaban odiosas acciones”,  mataban, cometían adulterio, faltaban a casi todos los mandamientos y además conspiraban, sostenían cruentas luchas por el poder y todo lo que usted pueda imaginar. Tenían además una especie de humor negro muy negro, tal y como lo describe el romano Apolodoro en su “Biblioteca mitológica”.
Así, durante la primera gran conspiración celestial, el primer golpe de estado celestial, la rebelión contra Urano incluye el uso de una guadaña para cercenar su equipo colgante, lo castran al pobre Urano sin misericordia, ¡al padre de los dioses! Toda una crueldad y una falta de respeto.
Más adelante, durante la segunda conspiración (esta vez contra Crono, el que devoraba a sus hijos, el mismo que empuñó la guadaña contra Urano,), los conjurados emplean un purgante:
Castración -Urano

EL PRÍNCIPE DE MAQUIAVELO

Pedro Conde Sturla
3 de septiembre de 2012
 

[Tres pequeños grandes libros sacudieron las ideas y la moral del Renacimiento. La “Utopía” de Tomás Moro, el “Elogio de la locura” de Erasmo de Rotterdam y la obra póstuma de Nicolás Maquiavelo, “El príncipe”, famosa entre todas las famosas y la más digna –o indigna-  de antología  por el valor en sí de la pieza.
Todas gravitan sobre el pensamiento universal, aunque muy pocos las conocen más que de nombre, salvo los políticos ilustrados, y generalmente malvados, que de ella se nutren.
Todavía se discute si Maquiavelo fue un cínico que propuso una tesis para gobernar al margen de la moral y la ética, o si quiso denunciar una práctica aberrante, o quiso dejar un manual para el mejor de todos los gobiernos.
De hecho lo que hizo fue fundar la ciencia política. Teorizar, trasponer desde el terreno de la práctica al terreno de las ideas, como decía mi profesor de historia del arte moderno: Julio Carlo Argán.

domingo, 28 de octubre de 2018

COSMOGONÍAS Y TEOGONÍAS: EGIPTO (1-2)

Pedro Conde Sturla
 21 de marzo / 28 de marzo 2016

Cosmogonías y teogonías: Egipto (1)

La producción espiritual de la existencia reproduce de muchas maneras las condiciones de la producción material de la existencia y en Egipto solo era posible gracias al Nilo, fuente de irrigación, de alimentación y de transporte, fuente de inspiración, río manso, educado, el más largo del mundo y el de mejor temperamento.

En el principio era el agua, generalmente el agua, el agua “primordial”. Agua y dioses acuáticos en Mesopotamia, agua y dioses acuáticos en el fértil valle del río indo, agua y dioses acuáticos en la cuenca del río amarillo de China, agua y dioses acuáticos en la inmensa  laguna de Tenochtitlan.
De una u otra forma, está presente el agua. A veces como “Una enorme masa líquida y amorfa en la que residían las fuerzas de la creación y de la destrucción, apoteósicamente enfrentadas en los comienzos del proceso creativo, o lo que es lo mismo, en el paso del caos al cosmos”.[1]
La producción espiritual de la existencia reproduce de muchas maneras las condiciones de la producción material de la existencia y en Egipto solo era posible gracias al Nilo, fuente de irrigación, de alimentación y de transporte, fuente de inspiración, río manso, educado, el más largo del mundo y el de mejor temperamento. No sorprende, pues, que en la más conocida de las cosmogonías de Egipto, la que surgió en Heliólopis (con más de cinco mil años de antigüedad), se hable de “un océano primordial llamado Num, del cual brotó un primer terruño en el que pudo posarse la primera deidad autocreada, denominada Atum-Ra” A continuación remontó vuelo “sobre esa primera colina con forma de pirámide y dio inicio a la primera generación de dioses”.[2] Sus descendientes, Osiris, Isis, Seth y Neftis parejas de gemelos  divinos de segunda generación, serían, junto a Horus,  los más importantes y venerados a través de cuarenta siglos de una de las más brillantes civilizaciones. 
Según explica Francisco López, “La historia de Isis y Osiris es  la leyenda más importante de toda la mitología egipcia, por lo  que ha estado abierta siempre a diferentes interpretaciones. 
No existe una reconstrucción exacta de toda la leyenda, salvo 
el ‘Tratado de Isis y Osiris’ de Plutarco, relato helenizado de 
la tradición popular. Son textos sueltos e inscripciones que 
permiten reconstruir la leyenda casi por completo. No 
obstante existen grandes diferencias entre la versión de los 
Textos de las Pirámides, que podríamos considerar como la 
más egipcia, y la obra de Plutarco, posiblemente debido a que 
 Plutarco trató de dar una visión más helenizada del mito, y 
como el mismo dice ‘eliminando de él todo lo que pudiese 
haber de inútil y superfluo’ por resultar absurdos o 
incomprensibles en el mundo griego”.[3] 


sábado, 27 de octubre de 2018

Siete al anochecer (8)

Pedro Conde Sturla
27 octubre 2018

Virgilio Martínez Reyna. 



La más bella revolución de América
(segunda parte)
La caravana de insurrectos del movimiento cívico y militar se encontraba en ese momento en la llamada curva de la U, una fatídica curva que serpenteaba en una cumbre de la carretera de Santiago a Santo Domingo, una curva cerrada y peligrosa como su nombre indica, de la cual se habían desbarrancado incontables conductores imprudentes.
Unos días antes, los insurrectos habían recibido, por fina gentileza del brigadier Trujillo, un cargamento de armas procedente de la capital. Después tomaron heroicamente por asalto la fortaleza de San Luis con esporádicos disparos al aire que los custodios del recinto respondieron, por órdenes o sugerencias del mismo brigadier Trujillo, con esporádicos disparos al aire.  
Las victoriosas tropas, en un número indeterminado de varios cientos o unos pocos miles de hombres mediocremente armados, se pusieron lentamente en marcha hacia la capital. Toda una revolución  casi triunfante.  
Cuando el brigadier Trujillo recibió de su presidente las concisas órdenes de mandar tropas a detener el avance de los rebeldes, hizo lo que de él podía esperarse: las incumplió puntualmente al pie de la letra. Los dejó pasar, simplemente pasar.
El 26 de febrero entraron a Santo Domingo a tiro limpio, tiros también al aire y al desgaire. Nadie o casi nadie ofreció resistencia, por supuesto, a excepción de Trujillo.Trujillo se atrincheró en la fortaleza Ozama para que no cayera en manos enemigas y en ningún momento dejó de manifestar su lealtad, su irrestricto apoyo al gobierno. Lo siguió apoyando desde la fortaleza hasta que Horacio se asiló y el gobierno finalmente dejó de existir. Trujillo, obligado por la fuerza de las circunstancias, aceptó el fait accompli, el hecho consumado. La más bella revolución de América había triunfado, parcialmente triunfado.
Horacio Vásquez y Estrella Ureña se reunieron en la sede de la Legación de los Estados Unidos, que era la verdadera sede de gobierno, y llegaron a un acuerdo. Estrella sería nombrado Secretario de Estado de Interior, Horacio renunciaría, Estrella asumiría la presidencia provisional y la asumió, en efecto, el día 2 de marzo de 1930. Tenía el encargo de organizar unas elecciones en las ni él ni
Trujillo podían ser candidatos.
Como medida profiláctica para evitar desórdenes y derramamiento de sangre, Trujillo le aconsejó y llevó a cabo el desarme de los expedicionarios de Santiago. Estrella acaba de ser nombrado presidente, pero ya no presidía. Trujillo era el hombre fuerte. El hombre al mando. El tutor y el garante de la nación.
Estrella se convirtió como quien dice en un preso de confianza. A los pocos días de su juramentación, los presidentes de las cámaras de diputados y senadores fueron desconsiderados por la guardia durante una visita que le hicieron. El 18 de marzo, dieciséis días después de haber asumido el cargo, Estrella se quejó ante la legación norteamericana de que Trujillo lo estaba degradando y pidió que el Departamento de Estado emitiera una declaración reiterando su oposición a una candidatura o un gobierno de Trujillo. El Departamento de Estado no accedió.
Horacio Vásquez se enteró muy tarde de que había sido traicionado por Trujillo, pero aún más tarde se enteraron los demás.
Gustavo Estrella, hermano del presidente, se lo diría en la mansión presidencial y en su cara, que lo habían engañado como a un niño, que su única alternativa era matar a Trujillo o darse a la fuga. Dos cosas muy difíciles de lograr. Trujillo ya era el jefe, o más bien el dueño de la guardia. 
Pronto comprendería Estrella y los demás integrantes del movimiento cívico militar que el brigadier no sólo los había engañado a todos, sino que de su terrible, demoníaca naturaleza solo conocían una parte. La bestia, eso lo sabrían pronto, no estaba dispuesta a compartir ni siquiera superficialmente el poder con quienes habían sido, voluntaria o involuntariamente, sus cómplices o aliados.
El acuerdo al que se había llegado en la sede de la legación norteamericana le cerraba en apariencia el paso a la candidatura deTrujillo y del mismo Estrella, pero no preveía que la situación del país pudiera alcanzar un grado tal de descomposición que hiciera necesario la adopción de medidas extremas. EntoncesTrujillo tomó medidas para descomponer el país.
Bandas de matones incontrolables, militares con traje de civil y uniformados se desperdigaron por los principales pueblos y ciudades, cometieron todo tipo de crímenes y tropelías, fomentaron el desorden, organizaron el terror, sumergieron el país en el caos. El tres de abril fueron ametrallados los vehículos de unos dirigentes políticos que regresaban de Montecristi. En La Romana se produjo un escandaloso hecho de sangre en el que tomó parte Pedro o Pedrito Trujillo, el menos agresivo de los hermanos de la bestia en opinión de Robert D. Crassweler.
 A finales de abril, la legación norteamericana reportó que la ley había dejado de existir y se declaró incompetente para reportar los cientos de episodios que involucraban la violación de derechos humanos. El clima del terror de la República Dominicana había vuelto a ser, como dice Crassveller, peor que en la época de Ulises Hilarión Heureaux Lebert, alias Lilis.
En semejante situación, la aparente reticencia de la legación norteamericana en relación a la candidatura de Trujillo se resblandeció. Ahora parecía prudente apoyar la candidatura de un hombre fuerte como Trujillo para restablecer el orden aunque ese mismo Trujillo fuese el causante del desorden. De hecho eso fue lo que sucedió.
Dos partidos políticos, la Confederación y la Alianza, proclamaron por un lado a Trujillo y Estrella Ureña, y por otro lado a Federico Velázquez y Ángel Morales como candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la nación.
Las elecciones, que tuvieron lugar el día 16 de mayo, fueron ejemplares en un sentido retorcido de la palabra. Desde que se anunció la candidatura del brigadier Trujillo y el general Estrella Ureña, con el beneplácito y el apoyo disimuladamente implícito del Departamento de Estado de los Estados Unidos, recrudeció la presión, aceleró la marcha la maquinaria del fraude, la intimación, la represión, el terror. Trujillo ganaría a las buenas o por las malas, preferiblemente por las malas. Eso ya se sabía.
El día 7 de mayo, la Junta Central Electoral renunció en pleno. Una nueva junta encabezada por Roberto Despradel y otros incondicionales de Trujillo fue creada por el presidente Jacinto Peynado, otro incondicional que sustituía en ese momento a Estrella Ureña en la presidencia por encontrarse éste en licencia.
El 15 de mayo, apenas un día antes de las elecciones, la oposición y todos los opositores renunciaron y denunciaron inútilmente la farsa electoral.
Para Trujillo y Estrella Ureña el torneo del 16 de mayo fue todo un éxito, ganaron sin oposición por aplastante mayoría, con un número superior de votos que de votantes.
Se acudió entonces a un tribunal, una corte, a la institución judicial correspondiente para que se pronunciara en torno a la validez del proceso, pero una banda de matones portando ametralladoras penetró a la sala donde los jueces deliberaban y se produjo, como dice Crasweller, la capitulación del poder judicial.
Quedaba en pie todavía el poder legislativo, el congreso, un congreso obsequioso que el día treinta de mayo, precisamente el 30 de mayo reconoció al gobierno emanado de las urnas. De esas urnas funerarias surgió la bestia chorreando lodo y sangre.
Apenas era presidente electo, pero ya estaba en el poder, lo había estado desde antes. Tan seguro se sentía de sus propias fuerzas y del apoyo incondicional que le brindaban sus amos del norte, que no vaciló en desatar una oleada represiva para acallar las voces de protesta contra el fraude que se extendían por todo el país.
Su .primer acto no oficial como presidente electo, apenas un día después de su confirmación fue el vulgar y terrorífico asesinato de Virgilio Martínez Reyna y Altagracia Almanzar, la esposa embarazada que esperaba su primer hijo.
Bibliografía:
Robert D. Crassweller, Trujillo: the life and times of a caribbean dictator.



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viernes, 26 de octubre de 2018

LA. BIBLIOTECA DE UN REY LLAMADO ASURBANIPAL

Pedro Conde Sturla

11 de julio/ 18 de julio1916



Un rey llamado Asurbanipal

Por todo lo que se ha dicho es posible llegar a la conclusión de que una de las cosas que más contribuyeron a la mal ganada mala fama de Asurbanipal es el hecho de que sabía leer y escribir

Asurbanipal –el último gran rey de Asiria– es un personaje histórico deformado por la leyenda. Se lo conoce por varios nombres y personalidades como los de Osnaper en el Antiguo testamento, Sardanapal entre los griegos, Sardanapalus entre los romanos y Sardanápalo en castellano.
El que describen los griegos “fue un príncipe afeminado e indolente, que abandonó el gobierno a sus favoritos para entregarse a los vicios exclusivamente. Esto produjo tales desórdenes en el imperio, que el descontento se hizo general y por último, se manifestó en una revolución acaudillada por Arbaces, generalísimo de las tropas, y Belesis gran sacerdote y gobernador de Babilonia. Sardanápalo salió de su inacción y venció a los rebeldes en varios combates; pero como había aumentado la deserción en sus tropas, se encerró en Ninive, donde resistió un largo sitio, y cuando se vio perdido, prendió fuego a su palacio y se abrasó en él con sus tesoros y sus mujeres”.
Es el Sardanápalo en que se inspiraron músicos y poetas famosos y el no menos famoso pintor Eugène Delacroix. El Sardanápalo del impresionante óleo sobre lienzo de casi cuatro por cinco metros que se exhibe en el museo del Louvre:

Delacroix. La muerte de Sardanapolo (1827)


jueves, 25 de octubre de 2018

LA BIBLIA DE JEFFERSON


La Biblia de Jefferson

Pedro Conde Sturla





[A pesar del fundamentalismo calvinista que gravitaba sobre la sociedad colonial Norteamericana en su variante más radical (el puritanismo), la mayoría de los líderes y figuras históricos de la revolución independentista de 1776 eran partidarios -cuando no exponentes destacados-, de las ideas radicales de la Ilustración, y el modelo que tomaron para la construcción del naciente estado fue calcado literalmente de la “utopía” que proponía Montesquieu: la separación de poderes.

Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, Ethan Allen y Thomas Paine, entre otros, eran deístas, una especie de mala palabra en esa época. Los deístas -como los cipreses-, creen en Dios, un dios infinitamente relojero, creador de un universo sujeto a leyes invariables, que no se revela, que no se manifiesta más que a través de la naturaleza, que no interviene en los asuntos internos de su   creación, un dios que se llama Dios y al que nadie conoce. Es una creencia racional en Dios que reniega de todo tipo de evento sobrenatural. No acepta dogmatismos, ni credos, ni libros sagrados de ninguna religión. Dios es Dios y sólo Dios.

Thomás Jefferson, tercer presidente norteamericano   (nada en común con el comunismo ateo y disociador que yo    practico para ejercer la discordia y causar desasosiego, como  le gustaba a Saramago) fue más allá de deístas y racionalistas y escribió un libro llamado "La vida y moralejas de Jesús de Nazaret". Es la llamada Biblia de Jefferson, basada en la del monarca inglés James, la Biblia King James.

Al viejo testamento lo descartó de plano por su fantasía y crueldad mitológicas, propia del pueblo judío. Los cuatro evangelios canónicos, aquellos que impuso Constantino en el Concilio de Nicea en el año 326, los recortó con tijera y fue ordenando uno por uno los acontecimientos narrados en estricto orden cronológico y a la vez despojándolos de milagrerías y brujerías. No hay ángel de anunciación en la “Biblia” de Jefferson, no hay reyes magos, no hay masacre de los inocentes, no hay Espíritu Santo, no hay Santísima Trinidad, no hay resurrección. Jefferson separó las enseñanzas éticas de los dogmas y elementos sobrenaturales que corrompían, a su juicio, el mensaje de Cristo. Rescató, según sus palabras, la filosofía de Jesús y la pureza de sus 
pensamientos, despojándolos de las vestimentas artificiales 
con que habían sido distorsionados por sacerdotes que los 
habían convertido en una grotesca imitación o parodia, como instrumento de poder y riqueza para ellos mismos.

Queda, en la Biblia de Jefferson, la idea de un Jesucristo que encarna el ejemplo más grande de la humanidad: “De todos los legados de moralidad, antiguos o modernos que he estudiado, ninguno me parece más puro que el de Jesús” PCS].



CAPÍTULO 1.

1 Aconteció en aquellos Días que Salió un edicto de parte de César Augusto, para levantar un censo de todo el mundo habitado.
    2   Este primer censo se Realizó mientras Cirenio era gobernador de Siria.
    3   Todos iban para inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. 

    4   Entonces José también Subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, porque él era de la casa y de la familia de David,
    5   para inscribirse con María, su esposa, quien estaba encinta.
    6   Aconteció que, mientras ellos estaban Allí, se cumplieron los Días de su alumbramiento,
    7   y dio a luz a su hijo primogénito. Le Envolvió en pañales, y le Acostó en un pesebre, porque no Había lugar para ellos en el Mesón.
    8   Cuando se cumplieron los ocho Días para circuncidar al niño, llamaron su nombre Jesús.
    9   Cuando cumplieron con todos los requisitos de la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
    10   El niño Crecía y se Fortalecía, y se llenaba de Sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

En ese tiempo, Jesús Pasó por los sembrados en Sábado. Sus Discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer.
    50   Y al verlo los fariseos, le dijeron: Mira, tus Discípulos hacen lo que no es Lícito hacer en el Sábado.
    51   El les dijo: ¿No habéis Leído qué hizo David cuando tuvo hambre él y los que estaban con él;
    52   Cómo Entró en la casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, cosa que no les era Lícito comer ni a él ni a los que estaban con él, sino Sólo a los sacerdotes?
    53   ¿Tampoco habéis Leído en la ley que en los Sábados los sacerdotes en el templo profanan el Sábado y quedan sin culpa?

Partió de Allí y fue a la sinagoga de ellos.
    55   Y he Aquí Había un hombre que Tenía la mano paralizada; y para acusar a Jesús, le preguntaron diciendo: ¿Es Lícito sanar en Sábado?
    56   Pero él les dijo: ¿Qué hombre hay entre vosotros que tenga una oveja, que si ésta cae en un pozo en Sábado, no le Echará mano y la Sacará?
    57   Pues, ¡Cuánto Más vale un hombre que una oveja! De manera que es Lícito hacer bien en Sábado.
    58   También les dijo: El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado.



CAPÍTULO 17.

Los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas,

37 y diciendo: Tú que derribas el templo y en tres Días lo edificas, ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y desciende de la cruz!

38 De igual manera, aun los principales sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él, y Decían:

39 A otros Salvó; a Sí mismo no se puede salvar. ¿Es rey de Israel? ¡Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él!

40 Ha confiado en Dios. Que lo libre ahora si le quiere, porque dijo: Soy Hijo de Dios.

41 Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: ¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

42 Respondiendo el otro, le Reprendió diciendo: ¿Ni siquiera temes Tú a Dios, estando en la misma Condenación?

43 Nosotros, a la verdad, padecemos con Razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo Ningún mal.

44 Y Jesús Decía: Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas y María Magdalena.

46 Cuando Jesús vio a su madre y al Discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a su madre: Mujer, he Ahí tu hijo.

47 Después dijo al Discípulo: He Ahí tu madre. Y desde aquella hora el Discípulo la Recibió en su casa.

Como a la hora novena Jesús Exclamó a gran voz diciendo: ¡Elí, Elí! ¿Lama sabactani? que significa: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

49 Cuando algunos de los que estaban Allí le oyeron, Decían: Este hombre llama a Elías.

50 Y de inmediato uno de ellos Corrió, Tomó una esponja, la Llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba de beber.

51 Pero otros Decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarlo.

52 Pero Jesús Clamó otra vez a gran voz y Entregó el Espíritu.

53 Estaban Allí muchas mujeres mirando desde lejos. Ellas Habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole.

54 Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

55 Entonces los Judíos, por cuanto era el Día de la Preparación, y para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sábado (pues era el Gran Sábado), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas y fuesen quitados.

56 Luego los soldados fueron y quebraron las piernas al primero, y después al otro que Había sido crucificado con él.

57 Pero cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas;

58 pero uno de los soldados le Abrió el costado con una lanza, y Salió al instante sangre y agua.

59 Después de esto, José de Arimatea, que era Discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los Judíos, Pidió a Pilato que le permitiese quitar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo Permitió. Por tanto, él fue y Llevó su cuerpo.

60 También Nicodemo, que al principio Había venido a Jesús de noche, fue llevando un compuesto de mirra y áloes, como cien libras.

61 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias, de acuerdo con la costumbre Judía de sepultar.

62 En el lugar donde Había sido crucificado Había un huerto, y en el huerto Había un sepulcro nuevo, en el cual Todavía no se Había puesto a nadie.

63 Allí pusieron a Jesús,

64 y luego hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.


pcs, viernes 16 de julio de 2010


martes, 23 de octubre de 2018

LA BIBLIOTECA DE UN REY LLAMADO ASURBANIPAL (1-2)

Un rey llamado Asurbanipal

Por todo lo que se ha dicho es posible llegar a la conclusión de que una de las cosas que más contribuyeron a la mal ganada mala fama de Asurbanipal es el hecho de que sabía leer y escribir

Asurbanipal –el último gran rey de Asiria– es un personaje histórico deformado por la leyenda. Se lo conoce por varios nombres y personalidades como los de Osnaper en el Antiguo testamento, Sardanapal entre los griegos, Sardanapalus entre los romanos y Sardanápalo en castellano.
El que describen los griegos “fue un príncipe afeminado e indolente, que abandonó el gobierno a sus favoritos para entregarse a los vicios exclusivamente. Esto produjo tales desórdenes en el imperio, que el descontento se hizo general y por último, se manifestó en una revolución acaudillada por Arbaces, generalísimo de las tropas, y Belesis gran sacerdote y gobernador de Babilonia. Sardanápalo salió de su inacción y venció a los rebeldes en varios combates; pero como había aumentado la deserción en sus tropas, se encerró en Ninive, donde resistió un largo sitio, y cuando se vio perdido, prendió fuego a su palacio y se abrasó en él con sus tesoros y sus mujeres”.
Es el Sardanápalo en que se inspiraron músicos y poetas famosos y el no menos famoso pintor Eugène Delacroix. El Sardanápalo del impresionante óleo sobre lienzo de casi cuatro por cinco metros que se exhibe en el museo del Louvre:

Delacroix. La muerte de Sardanapolo (1827)
“El rey está recostado en un rico lecho, sujetando su cabeza con su mano, y vestido con una blanca túnica. Desde su posición, parece lanzar una mirada tranquila hacia el caos que se genera a su alrededor; el caos que forma el cortejo real de concubinas, esclavos, y caballos, en el mismo momento de su irremediable muerte en sacrificio al rey. El monarca observa cómo la voluptuosidad y el poder se esfuman, cómo la habitación y todo lo que la llenaba parece, más que agonizante, el fugaz recuerdo de algo creado y destruido de forma casi simultánea.
“Sardanápalo, asediado por el enemigo en una guerra sin posibilidad de victoria, manda llevar a las dependencias reales a su harén, sus guardias, sus posesiones más bellas, y ordena su destrucción, antes de que todos y todo, incluido él mismo, ardan consumidos por el fuego”. (Alejandra Guzmán Almagro).
“Esta obra viene definida por el movimiento, dando la impresión de ser una imagen barroca surgida de la imaginación de Rubens. Los escorzos, las diagonales, los fuertes contrastes de luz, las tonalidades oscuras contrastando con la claridad de los cuerpos desnudos o las expresiones de las figuras protagonizan una escena en la que la violencia generalizada choca con la tranquilidad del sátrapa. (http://www.artehistoria.com).
La versión que ofrece Isaac Asimov sobre este curioso personaje en su interesante historia de “El cercano Oriente”,  exalta en cambio la figura de un gobernante que a su juicio poco tenía de pusilánime, vicioso o afeminado:
“En algunos aspectos, Asurbanipal fue el más notable de todos los gobernantes asirios. Como todos los grandes reyes de ese país, fue un general capaz e infatigable, y nunca eludió la interminable tarea de defender el siempre agitado imperio. Pero, además, era un sabio. Había recibido una esmerada educación y se sentía fascinado por la historia antigua de Mesopotamia. (Ya hacía 2.500 años que se había inventado la escritura.)
“Asurbanipal se dedicó a la tarea de coleccionar un ejemplar de toda tablilla cuneiforme valiosa de Babilonia. (Él mismo leía y escribía la escritura cuneiforme, de modo que no tenía que depender de un modesto escriba.) Así, formó una enorme biblioteca en su palacio, cuidadosamente catalogada y en la que cada tablilla llevaba su nombre inscrito.
“Fue la mayor biblioteca reunida hasta entonces, e iba a ser de enorme utilidad miles de años después de la muerte del real bibliotecario.
“A mediados del siglo XIX, se sacó a la luz el palacio de Asurbanipal y su biblioteca. En 1872, el arqueólogo inglés George Smith halló entre los restos cuidadosamente excavados y descifrados nada menos que el poema épico de Gilgamesh en una docena de tablillas. Se descifró el cuento babilónico del Diluvio y se hizo evidente su semejanza con el cuento bíblico. Los especialistas se pusieron a buscar las fuentes de los primitivos libros de la Biblia ajenas a la inspiración divina. La biblioteca de Asurbanipal brindó también una enorme cantidad de otro género de información. Es estremecedor pensar qué poco sabríamos de la historia antigua de Mesopotamia de no ser por el entusiasmo erudito de Asurbanipal de hace veintiséis siglos.
“Asurbanipal expandió, enriqueció y embelleció su palacio y su capital, y en su reinado el lujo real alcanzó nuevas alturas. indudablemente, quien lo observase en su palacio rodeado de todo ese lujo y empeñado en búsquedas eruditas (lo que era aún peor, a los ojos de los rudos guerreros de la época), habría pensado que era un hombre afeminado, incapaz de gobernar el imperio más militarista que el mundo había visto.
“En épocas posteriores, los griegos elaboraron su propia versión legendaria sobre un rey asirio al que llamaban Sardanápalo. Era, decían, un completo afeminado que se vestía con ropas de mujer y jamás se movía de su harén. Finalmente, cuando sus súbditos se rebelaron y su palacio estaba a punto de ser tomado, hizo una pila con todas sus posesiones, incluidas sus mujeres, sus esclavos y él mismo, y puso fuego a todo, muriendo cubierto de llamas, aunque no de gloria.
“Hasta los griegos tuvieron que admitir, sin embargo, que, antes que rendirse, sacudió su indolencia, se puso una armadura y condujo bravamente a sus huestes contra el enemigo. Se ha supuesto durante mucho tiempo que Sardanápalo era la forma griega de Asurbanipal, e indudablemente el hecho de que Asurbanipal garabateara signos cuneiformes y su hábito de leer en voz alta a sus mujeres obras eruditas (quienes deben de haberlas odiado) contribuyó a dar origen a la leyenda. Sin embargo, Asurbanipal murió en paz y con su imperio casi intacto. Fue otro, como veremos, quien murió de la manera atribuida a Sardanápalo.
“Lejos de ser un afeminado afecto a su harén, Asurbanipal tuvo que combatir casi constantemente. Egipto estaba en rebelión por la época de la muerte de Asarhaddón, y Asurbanipal tuvo que efectuar dos ataques contra esa tierra. En el segundo, remontó el Nilo hasta Tebas, la gran capital del sur deEgipto, y la saqueó. Fue el punto más lejano al que llegó un ejército asirio”.
Por todo lo que se ha dicho es posible llegar a la conclusión de que una de las cosas que más contribuyeron a la mal ganada mala fama de Asurbanipal es el hecho de que sabía leer y escribir:
“Yo, Asurbanipal, aprendí en palacio la sabiduría de Nebo, el arte completo de escribir en tabletas de arcilla de todas clases.
Me hice experto en varias clases de escritura… leí las bellas tabletas de arcilla de Sumer y la escritura acadia, que resulta difícil de dominar. Experimenté el gozo de leer inscripciones hechas en piedra, pertenecientes a la época anterior al diluvio”.



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La biblioteca de Asurbanipal

Él mismo cuenta que a los sobrevivientes de una ciudad vencida los pasó por las armas igual que a corderos y en la ciudad de Susa, por venganza, profanó las sepulturas de los reyes para que sus espíritus no tuvieran reposo (suponiendo que los espíritus reposan)

Los asirios hicieron grandes progresos en el arte de la guerra y en el arte de la crueldad, dos de los deportes favoritos de los llamados seres humanos. Sus férreos gobernantes fueron grandes constructores y grandes destructores. Construían palacios fastuosos, destruían ciudades y ciudadelas, masacraban poblaciones enteras. Las campañas bélicas eran devastadoras y brutales, aunque no tanto como la del imperio que convirtió recientemente toda la zona en un infierno. Durante siglos nada resistió el empuje de sus ejércitos. Durante siglos persistió entre los pueblos la ingrata memoria del pesado yugo que imponían a los vencidos. Las supuestas tribus perdidas  de Israel (las que deportaron los asirios), todavía no han sido encontradas.
Asurbanipal no era tan diferente a los mandatarios que, antes y después que él, ocuparon el trono en Asiria. Él mismo cuenta que a los sobrevivientes de una ciudad vencida los pasó por las armas igual que a corderos y en la ciudad de Susa, por venganza, profanó las sepulturas de los reyes para que sus espíritus no tuvieran reposo (suponiendo que los espíritus reposan).
Pero Asurbanipal fue educado posiblemente para desempeñarse como sacerdote o alto funcionario palaciego y recibió una educación de primer orden en artes y ciencias, una educación que no excluía el uso de las armas. Asurbanipal se benefició por igual del duro entrenamiento militar y fue por eso hombre de pluma y espada. El guerrero bibliotecario quizás disfrutaba tanto cortando cabezas como escribiendo y coleccionando documentos para engordar su biblioteca. Disfrutaba cazando, construyendo palacios, disfrutaba matando y quizás también acicalándose “igual que una mujer”, tejiendo y bordando como decían los chismosos griegos. Sentía además una auténtica sed, una profunda “devoción por el conocimiento.” Leyó “intrincadas tablillas inscritas en los oscuros sumerio y acadio, difíciles de desentrañar…”, estudió “el saber secreto de todo arte del escriba”.
A la iniciativa de un antecesor, Sargón II, y a los desvelos de Asurbanipal se debe el surgimiento, en el siglo VII, de “la primera biblioteca del mundo” o por lo menos de esa parte del mundo. Esta es su gloria, su mayor título de gloria.
Así describen -al personaje y su obra- Ariel Acosta, Elvia del Castillo, Dayner Acosta y Luis Amador, estudiantes del Seminario Teológico Adventista de Cuba:
“Es significativa su dedicación a la literatura. Sostuvo una escuela de escribas que se encargó de preservar la literatura y lingüística de los sumerios y acadianos, ellos reunieron la primera gran biblioteca de la zona, que se convirtió en el monumento perenne de este rey. Estaba reunida allí, cuidadosamente copiada en unas 5000 tablillas, la mayor parte de la extensiva producción literaria del país, todo lo que entonces se consideraba digno de ser conservado y releído. Al completarse la biblioteca llegó a tener cerca de 100 000 volúmenes. En el año 1853 d.c, dando continuidad a sus excavaciones previas con Layard, Rassam desenterró en Nínive el palacio del rey Assurbanipal, en el cual había un bello bajo relieve de gran tamaño que representaba al rey de pie en un carro de guerra, disponiéndose a salir a una expedición de cacería, mientras sus servidores le entregaban las armas para la caza. En dos pisos contiguos de altas cúpulas, se descubrieron amontonadas en los pisos miles de inapreciables tablillas de arcilla, que resultaron ser una gran porción de la Biblioteca de Assurbanipal. Layard también trabajó en este hallazgo, extrajo tablillas de arcilla cubiertas con caracteres cuneiformes. Estas variaban en su tamaño desde 1 hasta 12 pulgadas cuadradas. Las tablillas parecían haber estado organizadas y la biblioteca parecía haber sido un lugar público. Finalmente los restos arqueológicos fueron transportados hacia el Museo Británico de Londres. Se han excavado hasta ahora cerca de 30 000 textos.
“Veinte años más tarde (1872 d.C.) una de las tabletas causó una gran sensación cuando el asiriólogo George Smith, mientras trabajaba en el Museo Británico, comprendió que la misma contenía un relato acerca del diluvio. La tradujo y publicó, aunque hoy sus traducciones son consideradas algo anticuadas. Al fijar sus ojos en las palabras ‘la barca descansó sobre la montaña de Nisir’, se sintió muy emocionado, al igual que el Sr. Gladstone, el Decano Stanley y el propietario del periódico London Daily Telegraph. El Sr. Smith fue enviado a Nínive, donde mediante búsqueda diligente halló la otra porción de la tableta que contenía los diecisiete renglones que completaban el recuento caldeo del diluvio. Se le dio a este hallazgo el título de ‘Epopeya de Gilgamesh’. Más tarde encontró las tabletas de la creación según los babilonios, las cuales publicó en 1876 bajo el título de ‘Recuento Caldeo del Génesis’, al que también se le denomina ‘Enuma Elish’. Entre otras obras encontradas tenemos el descenso de Ishtar al mundo bajo; la leyenda Etana, quien huyó del cielo en un águila; otra leyenda que cuenta que Sargón de Acadia fue salvado al nacer, como Moisés, en su cesta de juncos en el río Éufrates, al ser rescatado por la diosa Ishtar; se encontró además gran cantidad de literatura de sabiduría, incluyendo el poema del ‘Justo Sufriente’, a menudo descrito como el Job de Babilonia; himnos; parábolas y cuentos populares.
“La estructura y contenido internos de la biblioteca resultan bien interesante si tenemos en cuenta que un libro babilónico o asirio consistía en varios departamentos, formados por tabletas de arcilla cuadradas escritas por ambos lados, cuidadosamente paginadas y apiladas una sobre otra en orden. Muchos de aquellos libros fueron copiados de tabletas babilónicas prestadas, aunque un gran número fueron, evidentemente, compuestas durante el reinado de Assurbanipal. Se prepararon listas completas de plantas. Árboles, metales y minerales. Además, se hizo un catálogo de todas y cada una de las especies animales conocidas, donde se clasificaron en familia y género. Lenormant dice: ‘Nos quedamos bien asombrados de ver que los asirios ya habían inventado una nomenclatura científica, similar en principio a la de Linneaus’. Se podían encontrar también libros religiosos explicando el nombre, funciones y atributos de cada dios, encantos mágicos con los cuales ahuyentaban los malos espíritus, y poemas sagrados parecidos en estilo a los salmos de David. Estaban las copias de las ya entonces reliquias babilónicas acerca de la Creación, el Diluvio y la Torre de Babel, que son como narrativas del Génesis, aunque fueron escritas cientos de años antes de que Moisés naciera. Había numerosos trabajos sobre gramática pues los asirios hallaron su lenguaje tan complicado que multiplicaron esfuerzos en reproducir léxicos y gramáticas para explicar y simplificar mejor su lengua. Vale decir que dichos libros, escritos para ayudar al aprendiz asirio durante 2500 años en el pasado, han sido encontrados sin valor alguno para el estudiante actual en el propósito de entender mejor dicha lengua. Toda esta vasta colección, recopilada con mucho cuidado por el rey, cayó con el palacio cuando fue destruido por su hijo Saracus; se rompieron la mayoría de los fragmentos. El descubrimiento de la Biblioteca de Assurbanipal ha tenido una notabilísima significación, tal vez este ha sido el descubrimiento más importante de Mesopotamia”. (“Biblioteca de asurbanipal”, Ariel Acosta, Elvia del Castillo, Dayner Acosta y Luis Amador, estudiantes del Seminario Teológico Adventista de Cuba).
“Para bien o para mal de la Humanidad –dice, por otra parte,  Fernando Fernández Palacios-, dependiendo de lo que uno entienda por progreso o desarrollo, la figura de Assurbanipal será por los siglos de los siglos […] una figura clave para entender el desenvolvimiento que el mundo ha tenido; si a esto le unimos el hecho de que, debido a sus esfuerzo, gran parte de la variada y riquísima literatura mesopotámica nos ha llegado gracias a las bibliotecas, no tendremos más remedio que reconocer que el hecho de acercarse a su figura puede haber sido un ejercicio que facilite la penetración en los arcanos de nuestra memoria colectiva, aunque a algunos eso de ‘los asirios’, o Assurbanipal en concreto, les parezca algo muy lejano en el tiempo y sin trascendencia alguna en sus vidas”. Fernando Fernández Palacios)



Nínive
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LOS DILUVIOS EN LA BIBLIA (1-3)

Pedro conde Sturla
6 de junio/ 20 de junio 2016

Los diluvios en la Biblia (1)

“Para aquellos lectores que deseen obtener una mejor visión de la situación –dice Friedman-, he traducido una historia bíblica del arca de Noé, tal y como aparece en el Génesis, haciendo que dos de las fuentes aparezcan en un tipo de letra distinto.

Hay dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, y hay también dos versiones del diluvio, versiones duplicadas, unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.
El descubrimiento no se hizo de un día para otro y es obra de varios investigadores (entre ellos un ministro eclesiástico) y en su momento produjo una gran sacudida espiritual y no pocas reacciones adversas. Lo cuenta, con lujo de detalles, Richard Elliot Friedman en su libro “¿Quién escribió la Biblia ?” (edición preparada sin fines comerciales disponible en Internet), un libro tan intenso y apasionante como la mejor novela de detectives, novela de misterio.
Tradicionalmente los primeros cinco libros de la “Biblia hebrea o Tanaj,  antes de ser conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento”, se atribuían, según la tradición hebrea, a una sola fuente, Moisés, pero los especialistas en estudios judaicos han identificado cuatro. Cuatro fuentes que se originan a partir de la división del imperio de David en reino de Israel y reino de Judá a consecuencia del desgobierno de Salomón: Una fuente llamada E por la inicial del nombre que en Israel daban a la divinidad (Elohim o El). Otra fuente, procedente de Judá (donde a Dios daban el nombre de Yavéh), llamada J por la inicial del “nombre antiguo y erróneo de Jehová”. Otra fuente llamada P o fuente sacerdotal (por la palabra Priest, en inglés, sacerdote) y otra llamada D porque sólo aparece en el Deuteronomio.
“Para aquellos lectores que deseen obtener una mejor visión de la situación –dice Friedman-, he traducido una historia bíblica del arca de Noé, tal y como aparece en el Génesis, haciendo que dos de las fuentes aparezcan en un tipo de letra distinto. La historia del diluvio es una combinación de la fuente J y la fuente P. Aquí, la fuente J aparece impresa en tipografía normal, mientras que la fuente P aparece impresa en mayúsculas. Si se leen ambas fuentes desde el principio hasta el final y después se retrocede y se lee la otra, se podrán distinguir dos narraciones completas y continuas, cada una de las cuales posee su propio vocabulario y preocupaciones”:

EL DILUVIO

Genesis 6:
1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la
Tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón
eran puro mal de continuo,
6 le pesó a Yahvé de haber hecho al hombre en la Tierra , y se
indignó en su corazón.
7 Y dijo Yahvé: “Voy a exterminar de sobre la haz del suelo
al hombre que he creado —desde el hombre hasta los ganados,
las sierpes, y hasta las aves del cielo —, porque me pesa
haberlos hecho”.
8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé.
9 ÉSTA ES LA HISTORIA DE NOÉ: NOÉ FUE EL VARÓN
MÁS JUSTO Y CABAL DE SU TIEMPO. NOÉ ANDABA CON
DIOS.
10 NOÉ ENGENDRÓ TRES HIJOS: SEM, CAM Y JAFET.
11 LA TIERRA ESTABA CORROMPIDA EN LA
PRESENCIA DE DIOS: LA TIERRA SE LLENÓ DE
VIOLENCIAS.
12 DIOS MIRÓ A LA TIERRA , Y HE AQUÍ QUE ESTABA
VICIADA, PORQUE TODA CARNE TENÍA UNA
CONDUCTA VICIOSA SOBRE LA TIERRA.
13 DIJO, PUES, DIOS A NOÉ: “HE DECIDIDO ACABAR
CON TODA CARNE, PORQUE LA TIERRA ESTÁ LLENA DE
VIOLENCIAS POR CULPA DE ELLOS. POR ESO, HE AQUÍ
QUE VOY A EXTERMINARLOS DE LA TIERRA.
14 HAZTE UN ARCA DE MADERAS RESINOSAS. HACES
EL ARCA DE CAÑIZO Y LA CALAFATEAS POR DENTRO Y POR FUERA CON BETÚN.
15 ASÍ ES COMO LA HARÁS : LONGITUD DEL ARCA,
TRESCIENTOS CODOS; SU ANCHURA, CINCUENTA
CODOS; Y SU ALTURA, TREINTA CODOS.
16 HACES AL ARCA UNA CUBIERTA Y A UN CODO LA
REMATARÁS POR ENCIMA, PONES LA PUERTA DEL
ARCA EN SU COSTADO, Y HACES UN PRIMER PISO, UN
SEGUNDO Y UN TERCERO.
17 “POR MI PARTE, VOY A TRAER EL DILUVIO, LAS
AGUAS SOBRE LA TIERRA , PARA EXTERMINAR TODA
CARNE QUE TIENE HÁLITO DE VIDA BAJO EL CIELO:
TODO CUANTO EXISTE EN LA TIERRA PERECERÁ.
18 PERO CONTIGO ESTABLECERÉ MI ALIANZA:
ENTRARÁS EN EL ARCA TÚ Y TUS HIJOS, TU MUJER Y LAS
MUJERES DE TUS HIJOS CONTIGO.
19 Y DE TODO SER VIVIENTE, DE TODA CARNE,
METERÁS EN EL ARCA UNA PAREJA PARA QUE
SOBREVIVAN CONTIGO. SERÁN MACHO Y HEMBRA.
20 DE CADA ESPECIE DE AVES, DE CADA ESPECIE DE
GANADOS, DE CADA ESPECIE DE SIERPES DEL SUELO
ENTRARÁN CONTIGO SENDAS PAREJAS PARA
SOBREVIVIR.
21 TÚ MISMO PROCÚRATE TODA SUERTE DE VÍVERES Y
HAZTE ACOPIO PARA QUE OS SIRVAN DE COMIDA A TI
Y A ELLOS.”
22 ASÍ LO HIZO NOÉ Y EJECUTÓ TODO LO QUE LE
HABÍA MANDADO DIOS.
GÉNESIS 7:
1 Yahvé dijo a Noé: “Entra en el arca tú y toda tu casa,
porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el
macho con su hembra, y de todos los animales que no son
puros, una pareja, el macho con su hembra.
3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y
hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la
Tierra.
4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la Tierra
durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de
sobre la haz del suelo todos los seres que hice”.
5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahvé.
6 NOÉ CONTABA SEISCIENTOS AÑOS CUANDO
ACAECIÓ EL DILUVIO, LAS AGUAS, SOBRE LA TIERRA.
7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las
mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.
8 (DE LOS ANIMALES PUROS, Y DE LOS ANIMALES QUE
NO SON PUROS, Y DE LAS AVES, Y DE TODO LO QUE
SERPEA POR EL SUELO,
9 SENDAS PAREJAS DE CADA ESPECIE ENTRARON
CON NOÉ EN EL ARCA, MACHOS Y HEMBRAS, COMO
HABÍA MANDADO DIOS A NOÉ.)
10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la Tierra.
11 EL AÑO SEISCIENTOS DE LA VIDA DE NOÉ, EL MES
SEGUNDO, EL DÍA DIECISIETE DEL MES, EN ESE DÍA
SALTARON TODAS LAS FUENTES DEL GRAN ABISMO, Y
LAS COMPUERTAS DEL CIELO SE ABRIERON,
12 y estuvo lloviendo sobre la Tierra cuarenta días y cuarenta
noches.

Los diluvios en la Biblia (2)

El unificador de esas versiones -dice Friedman- “armó todo sin casi eliminar una palabra. Es un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias, uno de los logros más grandes jamás alcanzados por persona alguna.

El descubrimiento de cuatro fuentes, cuatro autores en el Pentateuco -tradicionalmente atribuido a Moisés-, fue un acontecimiento extraordinario que “terminó por dominar las investigaciones bíblicas hacia finales del siglo XIX.”
Por lo que dice Richard Elliot Friedman, “se habían necesitado siglos de recopilación de claves para llegar a esta fase”. Durante siglos –explica Frieman– nadie se había atrevido a cuestionar el criterio de autoridad comúnmente aceptado de que Moisés, sólo Moisés era el autor del Pentateuco. “Ahora, en cambio, personas de reconocida piedad podían decir y escribir que no lo era”. A la larga los investigadores, los “detectives bíblicos” establecieron que Moisés no sólo no era el único autor del Pentateuco, sino que ni siquiera era uno de los autores.
Se habían identificado “por lo menos cuatro escrituras en los cinco primeros libros de la Biblia.” Cuatro fuentes que, como dije en la anterior entrega, se hallaban unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.
Fuentes que alguna vez estuvieron separadas, como sucede con los cuatros evangelios, hasta que alguien las unió. No fue una simple unión mecánica, fue una recopilación realizada por alguien  “extremadamente hábil, conocido como un redactor, alguien que fue capaz de combinar y organizar estos documentos separados en una sola obra con la suficiente unidad como para ser legible en un mismo discurso narrativo”. Es toda una hazaña literaria. Una de las grandes hazañas literarias. Lo que podríamos llamar el nacimiento de la literatura cubista, una escritura poliédrica de varias facetas, en las que algunas historias se repiten y a veces se contradicen porque obedecían al interés personal, político, a la ambición pura y simple de los mandatarios de turno, a los requerimientos del poder y las intrigas sacerdotales.
El unificador de esas versiones -dice Friedman- “armó todo sin casi eliminar una palabra. Es un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias, uno de los logros más grandes jamás alcanzados por persona alguna. Lo armó todo tan bien que su trabajo no es solo satisfactorio, sino amado: es el libro más exitoso, más poderoso en el mundo desde hace 2,500 años, cuando él lo hizo”.
Lo anterior se puede apreciar o seguir apreciando a continuación en la segunda parte de la historia del diluvio, que es, como se recordará, una combinación de dos fuentes. La fuente P o sacerdotal (en mayúsculas) donde se llama Dios a Dios y la fuente J (en tipografía normal), donde se llama a Dios por el nombre de Yahvé.

EL DILUVIO
Génesis 7 (contiuación):

13 EN AQUEL MISMO DÍA ENTRÓ NOÉ EN EL ARCA,
COMO TAMBIÉN LOS HIJOS DE NOÉ, SEM, CAM Y JAFET,
Y LA MUJER DE NOÉ, Y LAS TRES MUJERES DE SUS HIJOS;
14 Y CON ELLOS LOS ANIMALES DE CADA ESPECIE,
LAS SIERPES DE CADA ESPECIE QUE REPTAN SOBRE LA
TIERRA, Y LAS AVES DE CADA ESPECIE: TODA CLASE DE
PÁJAROS Y SERES ALADOS;
15 ENTRARON CON NOÉ EN EL ARCA SENDAS
PAREJAS DE TODA CARNE EN QUE HAY ALIENTO DE
VIDA,
16 Y LOS QUE IBAN ENTRANDO ERAN MACHO Y
HEMBRA DE TODA CARNE, COMO DIOS SE LO HABÍA
MANDADO. Y Yahvé cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la Tierra. Crecieron las
aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la Tierra.
18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la
Tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la
Tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay
debajo del cielo.
20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas
quedando cubiertos los montes.
21 PERECIÓ TODA CARNE: LO QUE REPTA POR LA
TIERRA, JUNTO CON AVES, GANADOS, ANIMALES Y
TODO LO QUE PULULA SOBRE LA TIERRA , Y TODA LA
HUMANIDAD.
22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en
tierra firme, murió.
23 Yahvé exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo,
desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las
aves del cielo: todos fueron exterminados de la Tierra ,
quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.
24 LAS AGUAS INUNDARON LA TIERRA POR ESPACIO
DE CIENTO CINCUENTA DÍAS.
GÉNESIS 8:
1 ACORDÓSE DIOS DE NOÉ Y DE TODOS LOS
ANIMALES Y DE LOS GANADOS QUE CON ÉL ESTABAN
EN EL ARCA. DIOS HIZO PASAR UN VIENTO SOBRE LA
TIERRA Y LAS AGUAS DECRECIERON.
2 SE CERRARON LAS FUENTES DEL ABISMO Y LAS
COMPUERTAS DEL CIELO, y cesó la lluvia del cielo.
4 Poco a poco retrocedieron las aguas sobre la Tierra. AL
CABO DE CIENTO CINCUENTA DÍAS, LAS AGUAS
HABÍAN MENGUADO, Y EN EL MES SÉPTIMO, EL DÍA
DIECISIETE DEL MES, VARÓ EL ARCA SOBRE LOS
MONTES DE ARARAT.
5 LAS AGUAS SIGUIERON MENGUANDO
PAULATINAMENTE HASTA EL MES DÉCIMO, Y EL DÍA
PRIMERO DEL DÉCIMO MES ASOMARON LAS CUMBRES
DE LOS MONTES.
6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había
hecho en el arca,
7 Y SOLTÓ AL CUERVO, EL CUAL ESTUVO SALIENDO
Y RETORNANDO HASTA QUE SE SECARON LAS AGUAS
SOBRE LA TIERRA.
8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado
ya las aguas de la superficie terrestre.
9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él,
al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la Tierra ;
y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca.
Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma del arca.
10 La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico
un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían
disminuido las aguas de encima de la Tierra.
11 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no
volvió donde él.
12 EL AÑO SEISCIENTOS UNO DE LA VIDA DE NOÉ, EL
DÍA PRIMERO DEL PRIMER MES, SE SECARON LAS
AGUAS DE ENCIMA DE LA TIERRA. Noé retiró la cubierta
del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.
13 EN EL SEGUNDO MES, EL DÍA VEINTISIETE DEL MES,
QUEDÓ SECA LA TIERRA.
14 HABLÓ ENTONCES DIOS A NOÉ EN ESTOS
TÉRMINOS:
15 “SAL DEL ARCA TÚ, Y CONTIGO TU MUJER, TUS
HIJOS Y LAS MUJERES DE TUS HIJOS.
16 SACA CONTIGO TODOS LOS ANIMALES DE TODA
ESPECIE QUE TE ACOMPAÑAN, AVES, GANADOS Y
TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN SOBRE LA TIERRA.
QUE PULULEN SOBRE LA TIERRA Y SEAN FECUNDOS Y
SE MULTIPLIQUEN SOBRE LA TIERRA ”.
17 SALIÓ, PUES, NOÉ, Y CON ÉL SUS HIJOS, SU MUJER Y
LAS MUJERES DE SUS HIJOS.
18 TODOS LOS ANIMALES, TODOS LOS GANADOS,
TODAS LAS AVES Y TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN
SOBRE LA TIERRA SALIERON POR FAMILIAS DEL ARCA.
19 Noé construyó un altar a Yahvé, y tomando de todos los
animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos
en el altar.
20 Al aspirar Yahvé el calmante aroma, dijo en su corazón:
“Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre,
porque las trazas del corazón humano son malas desde su
niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.
Mientras dure la Tierra , sementera y siega, frío y calor, verano
e invierno, día y noche, no cesarán”.

Los diluvios en la Biblia (y 3)

El resto de la trama, la detectivesca y apasionante trama que describe Richard Elliot Friedman en su obra es algo que ningún lector curioso debería perderse. “¿Quién escribió la Biblia ?” es, de principio a fin, tan intrigante como la mejor novela de misterio, toda una aventura intelectual.

Richard Elliot Friedman considera que el simple hecho de poder dividir o separar el relato bíblico del diluvio en “dos historias continuas” y “cada una con sus propias palabras” es un fenómeno impresionante y una prueba de la existencia de varias fuentes que fueron luego unificadas, integradas en lo que durante siglos parecía ser obra de un sólo autor.
De hecho, además de separarlas tipográficamente, como se vio en las entregas anteriores, Friedman separó las fuentes físicamente en su libro y el resultado, como se esperaba, es que cada una se puede leer con independencia de la otra (véase, al respecto, Richard Elliot Friedman ,“¿Quién escribió la Biblia ?”, edición preparada sin fines comerciales, disponible en Internet, pgs. 69-73).
Sin embargo argumenta Friedman- “no sólo se trata de la posibilidad de extraer dos historias. Lo más extraordinario es que cada historia emplea consistentemente su propio lenguaje. La historia P siempre se refiere a la divinidad llamándola Elohim. La historia J, por el contrario, siempre le llama Yahvé. P se refiere al sexo de los animales llamándolos ‘macho y hembra’. J emplea los términos ‘hombre y su mujer’, así como macho y hembra. P dice que todo ‘perecerá’, mientras J dice que todo ‘murió”’.
Lo interesante es que ahí no acaban las diferencias. Hay cosas que una fuente narra y otra omite, cosas que las fuentes llaman de distintas maneras, cosas que  se describen de forma diferente:
“…las dos versiones –explica Friedman-, no sólo difieren en cuanto a terminología, sino también en detalles de la historia que se narra. En P se toma una pareja de cada clase de animal. En J se toman siete parejas de animales puros y una pareja de animales impuros. (Aquí, el término ‘puro’ se refiere a que es adecuado para el sacrificio. Así, los corderos son puros, mientras que los leones son impuros.) P dice que el diluvio duró un año (370 días). J dice que fueron cuarenta días y cuarenta noches. P dice que Noé envió un cuervo. J dice que una paloma. Evidentemente, P muestra una preocupación por las edades, las fechas y las medidas en codos, mientras que J no”.
         Un dato más importante remite al concepto de Dios, la forma de representarlo y no sólo de nombrarlo.
“…probablemente -dice Friedman-, la diferencia más notable entre ambas versiones sea su forma distinta de representar a Dios. No se trata únicamente de que denominen a la divinidad con nombres distintos. J nos presenta una divinidad capaz de lamentar cosas que ha hecho, lo que plantea interesantes cuestiones teológicas, como la de si un ser todopoderoso y sapientísimo lamentaría las acciones del pasado. Nos presenta una divinidad capaz de ‘indignarse en su corazón’, que cierra personalmente el arca, y que aspira el aroma del sacrificio de Noé. En P, en cambio, falta prácticamente la cualidad antropomórfica que vemos en J. En P Dios es considerado más bien como un controlador trascendente del universo”.
Téngase presente por otra parte, que lo anterior no ocurre solamente en la historia del diluvio. Hay –como ya se dijo- dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, etcétera, dos fuentes, tres fuentes, cuatro fuentes descubiertas hasta el momento en el Pentateuco (J, P, E, D).  Y “cada una de estas fuentes es una colección consistente de historias, poemas y leyes”.
Con precaución curándose en salud, Friedman advierte, que “El simple hecho de que distintas historias de los primeros libros de la Biblia llamen a Dios con nombres diferentes no demuestra nada en sí mismo. Alguien puede hablar de la reina de Inglaterra, llamándola a veces la reina y otras veces Isabel II”.
No obstante, más adelante recuerda que, como había “señalado, había algo más sospechoso en la forma en que los distintos nombres de la divinidad se sucedían a lo largo de los cinco primeros libros de la Biblia. Los dos nombres, Yahvé y Elohim, aparecían consistentemente en cada una de las dos versiones de las mismas historias, en los dobletes (historias repetidas, pcs). Si separamos las historias de Elohim (E) de las historias de Yahvé (J), obtenemos una serie consistente de claves que nos muestran que las historias E fueron escritas por alguien relacionado con Israel, mientras que las historias de J fueron escritas por alguien relacionado con Judá”.
La explicación más plausible sigue, pues, siendo la misma. Es decir, que las fuentes (J, P, E, D), provienen de dos países, el reino de Judá y el Reino de Israel, y provienen de varios escritores que eventualmente, según el criterio de Friedman, podrían ser identificados:
“En primer lugar, tenemos la cuestión del escenario donde ocurren las historias. En el Génesis, en aquellas historias donde a Dios se le llama Yahvé, el patriarca Abraham vive en Hebrón. Hebrón fue la ciudad principal de Judá, la capital de Judá bajo el rey David, la ciudad de donde procedía Sadoc, el sumo sacerdote judeo de David.
“En la alianza que establece Yahvé con Abraham, le promete que sus descendientes poseerán el territorio ‘desde el río de Egipto hasta el… río Eufrates’. Éstas fueron, precisamente, las fronteras de la nación en tiempos del rey David, el fundador de la familia real de Judá.
“Pero en una historia que llama a Dios Elohim, Jacob, el nieto de Abraham, tiene un enfrentamiento cara a cara con alguien que resulta ser Dios (o quizá un ángel), y al lugar en que ocurre esto Jacob lo llama Penuel (que significa ‘Rostro de Dios’). Penuel fue una ciudad que ordenó construir el rey Jeroboam en Israel”.
El resto de la trama, la detectivesca y apasionante trama que describe Richard Elliot Friedman en su obra es algo que ningún lector curioso debería perderse. “¿Quién escribió la Biblia ?” es, de principio a fin, tan intrigante como la mejor novela de misterio, toda una aventura intelectual.