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domingo, 1 de marzo de 2020

PEPE RODRÍGUEZ Y EL CÓDIGO DA VINCI

Pedro Conde Sturla
11 de julio 2006


Pepe Rodríguez es un erudito español con nombre de bodeguero. Tiene un sitio Web que parece una trinchera y en cierto modo lo es, porque Rodríguez vive atrincherado, un poco a la defensiva pero sobre todo a la ofensiva, en permanente lucha contra la intolerancia religiosa. La Web de Pepe Rodríguez ha recibido hasta la fecha casi tres millones y medio de visitas. Hay una dirección a la que se le puede escribir y a veces responde.
De acuerdo con la información disponible, “Pepe Rodríguez está considerado como uno de los mejores expertos en problemática sectaria y sus libros y artículos sobre sectas, adicciones, crítica de la religión o desarrollo de los mitos, entre otros, son una referencia obligada para todos los interesados en estas cuestiones.”
Su bibliografía incluye títulos como Adicción a sectas y Pederastia en la Iglesia católica (“¡¡¡Un libro que la Iglesia ordenó silenciar en los medios de comunicación!!!”).

sábado, 22 de junio de 2019

Cantar de los cantares

Cantar de los cantares

Béseme con su boca a mí el mi amado. / Son más dulces que el vino sus amores; / tu nombre es suave olor bien derramado, / y no hay olor que iguale tus olores; / por eso las doncellas te han amado. Fray Luis (en octava rima)

El se lo dijo confusamente todo a Maria aquella  noche, una de aquellas noches en que se amaron intensamente, y se lo repitió de nuevo confusamente todas las noches que se amaron. Se lo siguió diciendo hasta que el sentido de las cosas que decía empezó a tornarse claro, hasta que el sentido empezó a tener sentido y se hizo inteligible para ella. Hasta que ella entendió. O mejor dicho, hasta que ella se atrevió a entender. 
Él le hablaba con una voz pausada y grave mientras le acariciaba los cabellos y a veces le hablaba y la besaba al mismo tiempo. Le acariciaba los muslos bajo la luz de la  luna y sus muslos se le escapaban como peces sorprendidos. Otras veces le echaba leche y miel bajo la lengua para mejorar el sabor de los  besos. Y se besaban a la francesa, devorándose más bien en un frenético besuqueo caníbal.
Pero las  cosas que decía eran terribles. No era el sentido de las palabras lo que le costaba entender, sino la gravedad del sentido que encerraban. No estaba realmente confundida, tenía miedo. Él le hablaba de un viaje y de una prueba, una ascensión entre criaturas angelicales y criaturas demonicales, entre la luz y la sombra, entre el sosiego y el espanto,
abominación y espanto, hasta alcanzar la cima celestial.
-Tengo miedo.
-Yo te estaré esperando María.
Él le decía que después, cuando se hubiera marchado, ella estaría al frente, que sus hombres la respetarían y seguirían y ella se horrorizaba, sabía que no podía ser verdad. Sabía que le tenían ojeriza, sabía que la despreciaban y que había uno de ellos, el más arrogante de todos, que no soportaba su presencia, que se sentía o fingía  sentirse asqueado en su presencia. De hecho, no parecían gustarle las mujeres. En cambio Tomás le miraba siempre las piernas o por lo menos los pies. Y el infame Judas, cuando ella se agachaba a encender el fuego, hacía lo imposible por verle los senos. También se daba cuenta que los otros, algunos de los otros, le miraban discretamente el trasero. Pero el Pedro, el nombrado Simón Pedro la miraba con odio, le hablaba mal, como emitiendo gruñidos o ladridos, y ella le temía.
-No te preocupes, Pedro que ladra no muerde.
-Me amenazó con su vara. Me dijo que me fuera, que me alejara, que las mujeres no somos dignas de esta vida, que ni siquiera podemos entrar en el reino de los cielos.
-Pues yo me encargaré de hacerte hombre. Te convertiré en un espíritu viviente, al igual que los hombres, te convertiré en macho o marimacho y entrarás en el reino de los cielos.
-¡Y seguirás queriéndome?
-Nada cambiará entre nosotros. Te seguiré besando, te besaré en la boca con ansias locas, te seguiré queriendo aunque me vuelvas loco, hasta que me devuelvas el corazón que en besos yo te dejé en la boca.
-Pero a tu padre no le gustará, tú lo conoces. Terminantemente prohibió desear a la mujer de tu prójimo y sobre todo a tu prójimo.
-El puede ser flexible. Se encaprichó de la mujer de un prójimo y mira lo que sucedió. Aquí me tienes.
-Sí, al menos no mandó a matar al marido como David. Pero tengo miedo de su cólera.
-Se le pasará cuando conozca a su nieto.
-Será un hijo del pecado, ni siquiera estamos casados.
-El tampoco se casó.
En ese momento María volvió a sentir miedo y rompió a llorar. Él la besó tiernamente.  Ella le dijo bésame con tu boca a mí, mi amado, son más dulces que el vino tus amores, tu nombre es suave olor bien derramado, y no hay olor que iguale tus olores
Ella le dijo bésame, bésame mucho, bésame, por favor, como si fuera esta noche la última vez. ¡Mírame con tu mirar que me enternece, háblame con tu hablar que me enloquece, bésame con los besos de tu boca, que embriagan más que el vino, ámame con tu amor que me amorece!
Él sintió que la sangre se le alborotaba en las venas y la ternura cedió el paso a un
arrebato de pasión. La agarró por los cabellos y la miró con lujuria incontenida.
Se subió entonces salvajemente a su cuerpo como quien sube a una palmera para agarrar sus frutos y exprimió sus senos como si fueran racimos de uvas, y se bebió su aliento como si fuera aroma de  manzanas y bebió de su boca el mejor vino, mojándose los labios y los dientes.
Después metió la mano por el resquicio de la puerta de su vientre y ella se estremeció. Le abrió a su amado de par en par su templo, se derramó en incienso, leche y mirra, y se quedó tranquila en éxtasis de polen.
Entonces él comenzó a decirle palabras bonitas, todas las palabras bonitas del lenguaje humano que estaban a su alcance. Le dijo que sus ojos parecían palomas como a través de un velo, que eres como una fuente, amada mía, como un jardín florido, manantial de aguas vivas donde sacio mi sed, esencia de canela, de nardo y azafrán, aloe perfumado, incienso celestial. Le dijo nuevamente que la amaba, que era la sed y el hambre y tu fuiste la fruta, la higuera derramada la huerta de granados. Le dijo que eran bellas sus mejillas, le dijo morenita, morenita mía, no te olvidaré, le dijo capullito, una y otra vez hasta cansarse le dijo capullito, lindo capullo de alelí.
Luego le dijo, en broma, que sus cabellos eran como un rebaño de cabras vagando por las vertientes del monte de Galaad, que sus dientes eran como un rebaño de ovejas trasquiladas que se acaban de bañar, que su  cuello era como la torre de David, que era más bella que la yegua del carro del Faraón, mucho más bella que Margarita Cedeño, que la batalla de Samotracia, que la torre Eiffel, que la estatua de la libertad.
María se echó a reír, le dijo que se sentía feliz. Pero tenía miedo, mucho miedo. El también se rió con una risa falsa y la volvió a besar y volvería a reírse con una falsa risa.
Él también tenía miedo. Un miedo intenso y frío que le calaba los huesos. Pero no diría nada.



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Pedro Conde Sturla
21 junio, 2019
Béseme con su boca a mí el mi amado. / Son más dulces que el vino sus amores; / tu nombre es suave olor bien derramado, / y no hay olor que iguale tus olores; / por eso las doncellas te han amado.
Fray Luis (en octava rima)

viernes, 14 de junio de 2019

LA BIBLIA Y OTROS ENGENDROS

Casi la mitad de los siete mil millones de bípedos parlantes del planeta creen en la fábula o en una de las variantes de la fábula, de la mitología que elaboraron los judíos a partir de las mitologías egipcias, mesopotámicas, helenisticas... Eso que se llama Biblia. 

“Casi todas las culturas han desarrollado su mito de creación propio, y la historia del Génesis es simplemente la que fue adoptada por una tribu particular de pastores del Medio Oriente”. 
(Richard Dawkins).

"El cristianismo -afirma Wolfgang Beutin- se inició con un robo grave, cardinal: ¿Porque cómo pasó el Antiguo Testamento a manos de los cristianos? La verdad es que lo fue arrebatado a los judíos y "se utilizó como arma arrojadiza contra ellos: un proceder increíblemente mendaz  denominado interpretatio Christiana; un suceso singular y sin igual en toda la historia de la religión y casi el único rasco original de la historia cristiana de fe". 
Pero la obra literaria, el Antiguo Testamento, transmite una idea de Dios, cuya esencia bárbara no tiene igual. "¡Y este Dios, arrogante y poseído de absolutidad como ningún otro engendro en la historia de la religión antes, y de una crueldad no superable con posterioridad, se halla detrás de toda la historia del cristianismo! (...) Un dios que con nada disfruta tanto como con la venganza y la ruindad. Un dios que arde en delirios homicidas".
(Karlheinz Deschner:La Historia criminal del cristianismo)
"El Dios del Antiguo Testamento es, sin duda el personaje más desagradable en toda ficción: celoso y orgulloso de ello, un mezquino, injusto, un controlador implacable, un vengativo limpiador étnico sediento de sangre, un misógino, homófobo, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista, matón caprichosamente malévolo". 
(Richard Hawkins).

"La Biblia enseña a “Abrasar en nombre del Señor, incendiar en nombre del Señor, asesinar y entregar al diablo, siempre en nombre del Señor". 
(Georg Christoph Lichtenberg ).

"Enseñar un niño o una niña, una criatura inocente, a creer en el diablo y el infierno es una crueldad y un abuso".
(Richard Dawkins).

viernes, 22 de febrero de 2019

Apocalípticos y desintegrados

Pedro Conde Sturla

6 de octubre 2010

En el lejano año 1964 Umberto Eco dio a conocer un libro de ensayos sobre la cultura de masas que se convertiría en paradigma de las ciencias sociales y en uno de los más grandes éxitos de venta de la época, “Apocalípticos e integrados”.

Ese es el título de la obra que consolidó la fama de su autor,
un filósofo, un experto en semiótica, un erudito (“el hombre que lo sabía todo”), y que también se destacaría más adelante como novelista.
Lo que más llamó la atención fue el instrumental teórico con el que Eco emprendía el análisis de “la estructura del mal gusto”, el papel de televisión y de los medios audiovisales como instrumento cultural, la canción popular y sobre todo el de los personajes del mundo de los comics, tiras cómicas, paquitos, historietas ilustradas o como se les quiera llamar.
Que un hombre de tanta formación dispusiera de un bisturí crítico tan refinado como sus vastos conocimientos le permitían para diseccionar, por ejemplo, la figura de Superman parecía por lo menos desproporcionado, algo así como aplastar una mosca con un martillo.
Superman, sin embargo, constituye un fenómeno de masas desde 1938 y su presencia o mejor dicho su omnipresencia en series de radio, incontables programas de televisión, producciones y superproducciones cinematográficas, videojuegos e historietas ilustradas periódicas que se venden y revenden por cientos de millones ejerce una enorme, decisiva influencia a través de todo tipo de medio de comunicación a nivel mundial.
Y, como explica Humberto Eco, “no es cierto que los comics sean una diversión inocua que, hechos para los niños, puedan ser disfrutados por adultos, que en la sobremesa, sentados confortablemente en un sillón, consuman así sus evasiones sin daño y sin preocupaciones. La industria de la cultura de masas fabrica los comics a escala internacional y los difunde a todos niveles”: reproduce y manipula valores y creencias, modelos de comportamiento y pensamiento político, etc.
Supermán (la criatura que inventaron “el escritor estadounidense Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shuster en 1933” y que vendieron en 1938) no es un simple personaje de ficción, es una imagen simbólica de muy especial interés. El mito de Supermán, como explica Humberto Eco, gravita sobre múltiples aspectos de la sociedad:
“El héroe dotado con poderes superiores a los del hombre común es una constante de la imaginación popular, desde Hércules a Sigfrido, desde Orlando a Pantagruel y a Peter Pan.
A veces las virtudes del héroe se humanizan, y sus poderes, más que sobrenaturales, constituyen la más alta realización de un poder natural, la astucia, la rapidez, la habilidad bélica, o incluso la inteligencia silogística y el simple espíritu de observación, como en el caso de Sherlock Holmes.
Pero, en una sociedad particularmente nivelada, en la que las perturbaciones psicológicas, las frustraciones y los complejos de inferioridad están a la orden de día; en una sociedad industrial en la que el hombre se convierte en un número dentro del ámbito de una organización que decide por él; en la que la fuerza individual, si no se ejerce en una actividad deportiva, queda humillada ante la fuerza de la máquina que actúa por y para el hombre, y determina incluso los movimientos de éste; en una sociedad de está clase, el héroe positivo debe encarnar, además de todos los límites imaginables, las exigencias de potencia que el ciudadano vulgar alimenta y no puede satisfacer.
“Superman es el mito típico de esta clase de lectores: Superman no es un terrícola, sino que llegó a la Tierra, siendo niño, procedente del planeta Kriptón. Kriptón estaba a punto de ser destruido por una catástrofe cósmica, y su padre, docto científico, consiguió poner a salvo a su hijo confiándolo a un vehículo espacial.
Aunque crecido en la Tierra, Superman está dotado de poderes sobrehumanos. Su fuerza es prácticamente ilimitada, puede volar por el espacio a una velocidad parecida a la de la luz, y cuando viaja a velocidades superiores a ésta traspasa la barrera del tiempo y puede transferirse a otras épocas. Con una simple presión de la mano, puede elevar la temperatura del carbono hasta convertirlo en diamante; en pocos segundos, a velocidad supersónica, puede cortar todos los árboles de un bosque, serrar tablones de sus troncos, y construir un poblado o una nave; puede perforar montañas, levantar transatlánticos, destruir o construir diques; su vista de rayos X, le permite ver a través de cualquier cuerpo, a distancias prácticamente ilimitadas, y fundir con la mirada objetos de metal; su superoído, le coloca en situación ventajosísima para poder escuchar conversaciones, cual fuere el punto donde se celebran. Es hermoso, humilde, bondadoso y servicial. Dedica su vida a la lucha contra las fuerzas del mal, y la policía tiene en él un infatigable colaborador.
“No obstante, la imagen de Superman puede ser identificada por el lector. En realidad, Superman vive entre los hombres, bajo la carne mortal del periodista Clark Kent. Y bajo tal aspecto es un tipo aparentemente medroso, tímido, de inteligencia mediocre, un poco tonto, miope, enamorado de su matriarcal y atractiva colega Lois Lañe, que le desprecia y que, en cambio, está apasionadamente enamorada de Superman. Narrativamente, a doble identidad de Superman tiene una razón de ser, ya que permite articular de modo bastante variado las aventuras del héroe, los equívocos, los efectos teatrales, con cierto suspense de novela policíaca. Pero desde el punto de vista mitopoético, el hallazgo tiene mayor valor: en realidad, Clark Kent personifica, de forma perfectamente típica, al lector medio, asaltado por los complejos y despreciado por sus propios semejantes; a lo largo de un obvio proceso de identificación, cualquier funcionario de cualquier ciudad americana alimenta secretamente la esperanza de que un día, de los despojos de su actual personalidad, florecerá un superhombre capaz de recuperar años de mediocridad”.
Una variante más adulta y actual de Superman, no tan bondadosa, respetuosa y pasiva no es ajena a la carrera  presidencial en la que compiten un super hombre y una supermujer que se dicen dispuestos a mantener o recuperar la supremacía de cierto país en el mundo.
Ante esa perspectiva, quizás por eso es más apropiado que, en vez de apocalípticos e integrados, se hable hoy de apocalípticos y posibles desintegrados.

viernes, 30 de noviembre de 2018

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO

Pedro Conde Sturla
25 de abril 2016

En cambio, para escapar de la persecución de Apolo, la pobre y casta Dafne, invoca a los dioses y “de repente, su piel se convirtió en corteza de árbol, su cabello en hojas y sus brazos en ramas.

La mitología griega es de una riqueza incomparable y la abundancia y variedad de criaturas divinas, semidioses, héroes humanos, brujas, monstruos y demonios constituye una especie de laberinto donde es difícil orientarse. Por añadidura, muchos eventos, muchos personajes se repiten en diferentes versiones y el número crece y crece en modo exponencial. Entre los griegos, el afamado Hesíodo (que nació probablemente en la segunda mitad del siglo VIII a.C) fue quizás el primero en tratar de poner orden en la maraña de historias que habían circulado durante siglos en forma oral, asentándolas por escrito en su celebrada “Teogonía”. (Del mismo modo, durante cuatrocientos años circularon de boca en boca las narraciones sobre la guerra de Troya y las aventuras de Ulises, antes de ser escritas por un poeta o escuela de poetas que designamos convencionalmente con el nombre de Homero).
Entre los romanos, dos de los principales recopiladores son Ovidio y el incierto Apolodoro, el discutido autor de la “Biblioteca mitológica”.
Ovidio es uno de los más importantes recopiladores de mitología clásica grecorromana. Vivió y escribió en la época de Augusto, entre la segunda mitad del siglo I a. C y la primera del I d. C., y sus relaciones con este emperador en un cierto período se agriaron y el poeta tuvo que tomar el camino vitalicio del exilio, un frío exilio en lo que es hoy ñRumania, pero su obra fue más afortunada, al menos en lo que respecta a “Las metamorfosis”. Esta epopeya didáctica en quince tomos describe la historia del mundo a través de una cadena de transformaciones o  metamorfosis que culmina con la conversión de Julio César en dios y se conserva en su casi total integridad. Fue, además, durante siglos una de las más leídas y de mayor influencia en las artes.
“De Ovidio y sus Metamorfosis son deudores, en el transcurso de los siglos, no sólo la literatura, y en especial la poesía, sino todas las manifestaciones artísticas (pintura, música…) que han querido ocuparse del tema del amor y del cambio en la vida del hombre”.

Apollo & Daphne

viernes, 23 de noviembre de 2018

DILUVIOS (serie completa)


Pedro Conde Sturla
2 de mayo/ 9 de mayo 2016

El diluvio en Mesopotamia

Durante un día sopló la tormenta, del sur, / cada vez más rauda, sumergiendo a las montañas, / alcanzando a todos como una batalla. / Nadie podía ver a su compañero, / ni desde el cielo ser reconocida la gente. / Los dioses estaban asustados por el diluvio /

El primer diluvio ocurrió en Mesopotamia (en el “Poema de Gilgamesh”), ocurrió en la India (en las “Escrituras védicas”), ocurrió en la Biblia (el más famoso y grande de todos), ocurrió en la mitología griega (en el mito de Deucalión y Pirra), y ocurrió también en el Nuevo Mundo, en las mitologías americanas de los chibchas o muiscas, de los mapuches, mayas, mexicas, incas, guaraníes y tainos…Incluso una tradición del pueblo de Isla de Pascua, situada en medio del Pacifico, “dice que sus ancestros llegaron al lugar escapando de la inundación de un mítico continente o isla llamada Hiva”.
El diluvio mesopotámico es un capítulo de “El poema de Gilgamesh”, posiblemente el texto literario más antiguo que se conoce, y la leyenda en que se basa es aún más antigua. “Ahí comenzó todo”, dijo Borges. El hecho es que Gilgamesh, al cabo de muchas aventuras y desventuras, conoce a Utnapishstim, el único hombre que había sobrevivido al diluvio, y de su boca escucha el relato del espantoso acontecimiento y las causas que le dieron origen. Los dioses no desatan el diluvio a causa de la maldad, el mal comportamiento de los humanos, sino principalmente, por la insoportable algarabía:
“El país era tan ruidoso como un toro que bramaba. / Los dioses vivían agitados y sin paz, con los disturbios ensordecedores…”
Mandaron primero una plaga y después una sequía terrible  para provocar una hambruna y reducir la creciente población, pero la población siguió creciendo y haciendo ruido y así también la ira de los dioses. Entonces decidieron desatar las aguas sobre el mundo para que todos perecieran ahogados. (Algunos de ellos se horrorizarán y arrepentirán de haber tomado esa decisión. Los dioses, en Mesopotamia, podían ser compasivos).

Diluvio en Mesopotamia

El diluvio en la India

Pedro Conde Sturla
27 de junio 2016

Nada más que esto: a un hombre pío se le notifica el diluvio que se acerca; el hombre construye un buque, atraviesa el cataclismo, y llega por fin a la cima de un monte, donde celebra un sacrificio.

El Rig Veda –uno de los textos sagrados más antiguos de la India y del mundo–, recoge una original leyenda del diluvio que tiene poco en común con las de Mesopotamia, Grecia y la Biblia.
El Rig Veda es una  colección de “relatos mitológicos y poéticos que hablan sobre el origen del universo, himnos que alaban a los dioses, oraciones para la vida, la prosperidad, etc”, y cuenta cómo en la India había un rey llamado Manu que fue salvado de las aguas por una encarnación del dios Visnú en forma de pez y vivió, al parecer, durante varios millones de años.
“Según el Rig Veda, Manu es el nombre del primer ser humano, el primer rey que reinó sobre la Tierra. En sánscrito, Manu proviene de manas: ‘mente’, y significaría ‘pensante, sabio, inteligente’ y ‘criatura pensante, ser humano, humanidad’. También se cree que proviene de un vocablo indoeuropeo que habría dado lugar al término inglés man (hombre varón) y a los términos españoles ‘humano’ y humanidad’”.
El diluvio hindú no es pluvial, es de origen marítimo y fue, en consecuencia, “mucho más devastador, ya que el agua no provenía de las nubes de este planeta, sino que se trataba de una creciente del océano que se encuentra en el fondo del universo. Esta versión es congruente con el desbordamiento del Mar Mediterráneo que inundó el área ahora ocupada por el Mar Negro, forzando a los supervivientes indoeuropeos de la zona este del Mar Negro a emigrar, en este caso hacia la India. El mito persistió al igual que en Mesopotamia”.

jueves, 22 de noviembre de 2018

El diluvio en Grecia (1-3)

Pedro Conde Sturla 
16 de mayo 20016

El diluvio en Grecia: Filemón y Baucis

Lo más inusual o extraordinario se da por sentado, como algo común y corriente, y cuando el lector muerde el anzuelo queda atrapado (o se deja atrapar) como una mosca en la telaraña.

Filemón y Baucis

Hay tantos diluvios como mitos, leyendas e historias del diluvio, la conocida historia del diluvio que es común a tantos pueblos y culturas en casi todos los continentes. Muchas sólo se relacionan superficialmente y otras son directamente dependientes de la original mesopotámica. En Grecia “La ira de los dioses (los dioses del Olimpo) también se abatió sobre la humanidad, debido a la conducta lujuriosa, deshonesta y egoísta de los hombres, provocando un diluvio universal”. Las huellas o el recuerdo del magno acontecimiento han perdurado en narraciones fantásticas como la de Filemón y Baucis y la de Deucalión y Pirra, que se remontan a tiempos muy remotos. En ambos casos el realismo mágico o la magia de los relatos conservan toda su ingenuidad y frescura, el don de atrapar a ciertos lectores en una narración ficticia que parece verdadera. 

EL DILUVIO EN MESOPOTAMIA (1-2)

Pedro Conde Sturla
2 de mayo/ 9 de mayo 2016

El diluvio en Mesopotamia

Durante un día sopló la tormenta, del sur, / cada vez más rauda, sumergiendo a las montañas, / alcanzando a todos como una batalla. / Nadie podía ver a su compañero, / ni desde el cielo ser reconocida la gente. / Los dioses estaban asustados por el diluvio /

El primer diluvio ocurrió en Mesopotamia (en el “Poema de Gilgamesh”), ocurrió en la India (en las “Escrituras védicas”), ocurrió en la Biblia (el más famoso y grande de todos), ocurrió en la mitología griega (en el mito de Deucalión y Pirra), y ocurrió también en el Nuevo Mundo, en las mitologías americanas de los chibchas o muiscas, de los mapuches, mayas, mexicas, incas, guaraníes y tainos…Incluso una tradición del pueblo de Isla de Pascua, situada en medio del Pacifico, “dice que sus ancestros llegaron al lugar escapando de la inundación de un mítico continente o isla llamada Hiva”.
El diluvio mesopotámico es un capítulo de “El poema de Gilgamesh”, posiblemente el texto literario más antiguo que se conoce, y la leyenda en que se basa es aún más antigua. “Ahí comenzó todo”, dijo Borges. El hecho es que Gilgamesh, al cabo de muchas aventuras y desventuras, conoce a Utnapishstim, el único hombre que había sobrevivido al diluvio, y de su boca escucha el relato del espantoso acontecimiento y las causas que le dieron origen. Los dioses no desatan el diluvio a causa de la maldad, el mal comportamiento de los humanos, sino principalmente, por la insoportable algarabía:
“El país era tan ruidoso como un toro que bramaba. / Los dioses vivían agitados y sin paz, con los disturbios ensordecedores…”
Mandaron primero una plaga y después una sequía terrible  para provocar una hambruna y reducir la creciente población, pero la población siguió creciendo y haciendo ruido y así también la ira de los dioses. Entonces decidieron desatar las aguas sobre el mundo para que todos perecieran ahogados. (Algunos de ellos se horrorizarán y arrepentirán de haber tomado esa decisión. Los dioses, en Mesopotamia, podían ser compasivos).

Diluvio en Mesopotamia

martes, 30 de octubre de 2018

La mitología griega al alcance de todos

Pedro Conde Sturla

18 de abril 2016

La mitología era parte fundamental de la religión de los griegos y hoy en día poca gente cree en ella, aunque muchos rasgos doctrinales y rituales sobreviven.


Los dioses griegos bebían, se emborrachaban, mentían, engañaban, intrigaban, se enamoraban, traicionaban, sentían celos unos de otros y a veces de los comunes mortales, eran viciosos, libertinos, promiscuos, “maquinaban odiosas acciones”,  mataban, cometían adulterio, faltaban a casi todos los mandamientos y además conspiraban, sostenían cruentas luchas por el poder y todo lo que usted pueda imaginar. Tenían además una especie de humor negro muy negro, tal y como lo describe el romano Apolodoro en su “Biblioteca mitológica”.
Así, durante la primera gran conspiración celestial, el primer golpe de estado celestial, la rebelión contra Urano incluye el uso de una guadaña para cercenar su equipo colgante, lo castran al pobre Urano sin misericordia, ¡al padre de los dioses! Toda una crueldad y una falta de respeto.
Más adelante, durante la segunda conspiración (esta vez contra Crono, el que devoraba a sus hijos, el mismo que empuñó la guadaña contra Urano,), los conjurados emplean un purgante:
Castración -Urano

domingo, 28 de octubre de 2018

COSMOGONÍAS Y TEOGONÍAS: EGIPTO (1-2)

Pedro Conde Sturla
 21 de marzo / 28 de marzo 2016

Cosmogonías y teogonías: Egipto (1)

La producción espiritual de la existencia reproduce de muchas maneras las condiciones de la producción material de la existencia y en Egipto solo era posible gracias al Nilo, fuente de irrigación, de alimentación y de transporte, fuente de inspiración, río manso, educado, el más largo del mundo y el de mejor temperamento.

En el principio era el agua, generalmente el agua, el agua “primordial”. Agua y dioses acuáticos en Mesopotamia, agua y dioses acuáticos en el fértil valle del río indo, agua y dioses acuáticos en la cuenca del río amarillo de China, agua y dioses acuáticos en la inmensa  laguna de Tenochtitlan.
De una u otra forma, está presente el agua. A veces como “Una enorme masa líquida y amorfa en la que residían las fuerzas de la creación y de la destrucción, apoteósicamente enfrentadas en los comienzos del proceso creativo, o lo que es lo mismo, en el paso del caos al cosmos”.[1]
La producción espiritual de la existencia reproduce de muchas maneras las condiciones de la producción material de la existencia y en Egipto solo era posible gracias al Nilo, fuente de irrigación, de alimentación y de transporte, fuente de inspiración, río manso, educado, el más largo del mundo y el de mejor temperamento. No sorprende, pues, que en la más conocida de las cosmogonías de Egipto, la que surgió en Heliólopis (con más de cinco mil años de antigüedad), se hable de “un océano primordial llamado Num, del cual brotó un primer terruño en el que pudo posarse la primera deidad autocreada, denominada Atum-Ra” A continuación remontó vuelo “sobre esa primera colina con forma de pirámide y dio inicio a la primera generación de dioses”.[2] Sus descendientes, Osiris, Isis, Seth y Neftis parejas de gemelos  divinos de segunda generación, serían, junto a Horus,  los más importantes y venerados a través de cuarenta siglos de una de las más brillantes civilizaciones. 
Según explica Francisco López, “La historia de Isis y Osiris es  la leyenda más importante de toda la mitología egipcia, por lo  que ha estado abierta siempre a diferentes interpretaciones. 
No existe una reconstrucción exacta de toda la leyenda, salvo 
el ‘Tratado de Isis y Osiris’ de Plutarco, relato helenizado de 
la tradición popular. Son textos sueltos e inscripciones que 
permiten reconstruir la leyenda casi por completo. No 
obstante existen grandes diferencias entre la versión de los 
Textos de las Pirámides, que podríamos considerar como la 
más egipcia, y la obra de Plutarco, posiblemente debido a que 
 Plutarco trató de dar una visión más helenizada del mito, y 
como el mismo dice ‘eliminando de él todo lo que pudiese 
haber de inútil y superfluo’ por resultar absurdos o 
incomprensibles en el mundo griego”.[3] 


jueves, 25 de octubre de 2018

LA BIBLIA DE JEFFERSON


La Biblia de Jefferson

Pedro Conde Sturla





[A pesar del fundamentalismo calvinista que gravitaba sobre la sociedad colonial Norteamericana en su variante más radical (el puritanismo), la mayoría de los líderes y figuras históricos de la revolución independentista de 1776 eran partidarios -cuando no exponentes destacados-, de las ideas radicales de la Ilustración, y el modelo que tomaron para la construcción del naciente estado fue calcado literalmente de la “utopía” que proponía Montesquieu: la separación de poderes.

Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, Ethan Allen y Thomas Paine, entre otros, eran deístas, una especie de mala palabra en esa época. Los deístas -como los cipreses-, creen en Dios, un dios infinitamente relojero, creador de un universo sujeto a leyes invariables, que no se revela, que no se manifiesta más que a través de la naturaleza, que no interviene en los asuntos internos de su   creación, un dios que se llama Dios y al que nadie conoce. Es una creencia racional en Dios que reniega de todo tipo de evento sobrenatural. No acepta dogmatismos, ni credos, ni libros sagrados de ninguna religión. Dios es Dios y sólo Dios.

Thomás Jefferson, tercer presidente norteamericano   (nada en común con el comunismo ateo y disociador que yo    practico para ejercer la discordia y causar desasosiego, como  le gustaba a Saramago) fue más allá de deístas y racionalistas y escribió un libro llamado "La vida y moralejas de Jesús de Nazaret". Es la llamada Biblia de Jefferson, basada en la del monarca inglés James, la Biblia King James.

Al viejo testamento lo descartó de plano por su fantasía y crueldad mitológicas, propia del pueblo judío. Los cuatro evangelios canónicos, aquellos que impuso Constantino en el Concilio de Nicea en el año 326, los recortó con tijera y fue ordenando uno por uno los acontecimientos narrados en estricto orden cronológico y a la vez despojándolos de milagrerías y brujerías. No hay ángel de anunciación en la “Biblia” de Jefferson, no hay reyes magos, no hay masacre de los inocentes, no hay Espíritu Santo, no hay Santísima Trinidad, no hay resurrección. Jefferson separó las enseñanzas éticas de los dogmas y elementos sobrenaturales que corrompían, a su juicio, el mensaje de Cristo. Rescató, según sus palabras, la filosofía de Jesús y la pureza de sus 
pensamientos, despojándolos de las vestimentas artificiales 
con que habían sido distorsionados por sacerdotes que los 
habían convertido en una grotesca imitación o parodia, como instrumento de poder y riqueza para ellos mismos.

Queda, en la Biblia de Jefferson, la idea de un Jesucristo que encarna el ejemplo más grande de la humanidad: “De todos los legados de moralidad, antiguos o modernos que he estudiado, ninguno me parece más puro que el de Jesús” PCS].



CAPÍTULO 1.

1 Aconteció en aquellos Días que Salió un edicto de parte de César Augusto, para levantar un censo de todo el mundo habitado.
    2   Este primer censo se Realizó mientras Cirenio era gobernador de Siria.
    3   Todos iban para inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. 

    4   Entonces José también Subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, porque él era de la casa y de la familia de David,
    5   para inscribirse con María, su esposa, quien estaba encinta.
    6   Aconteció que, mientras ellos estaban Allí, se cumplieron los Días de su alumbramiento,
    7   y dio a luz a su hijo primogénito. Le Envolvió en pañales, y le Acostó en un pesebre, porque no Había lugar para ellos en el Mesón.
    8   Cuando se cumplieron los ocho Días para circuncidar al niño, llamaron su nombre Jesús.
    9   Cuando cumplieron con todos los requisitos de la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
    10   El niño Crecía y se Fortalecía, y se llenaba de Sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

En ese tiempo, Jesús Pasó por los sembrados en Sábado. Sus Discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer.
    50   Y al verlo los fariseos, le dijeron: Mira, tus Discípulos hacen lo que no es Lícito hacer en el Sábado.
    51   El les dijo: ¿No habéis Leído qué hizo David cuando tuvo hambre él y los que estaban con él;
    52   Cómo Entró en la casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, cosa que no les era Lícito comer ni a él ni a los que estaban con él, sino Sólo a los sacerdotes?
    53   ¿Tampoco habéis Leído en la ley que en los Sábados los sacerdotes en el templo profanan el Sábado y quedan sin culpa?

Partió de Allí y fue a la sinagoga de ellos.
    55   Y he Aquí Había un hombre que Tenía la mano paralizada; y para acusar a Jesús, le preguntaron diciendo: ¿Es Lícito sanar en Sábado?
    56   Pero él les dijo: ¿Qué hombre hay entre vosotros que tenga una oveja, que si ésta cae en un pozo en Sábado, no le Echará mano y la Sacará?
    57   Pues, ¡Cuánto Más vale un hombre que una oveja! De manera que es Lícito hacer bien en Sábado.
    58   También les dijo: El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado.



CAPÍTULO 17.

Los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas,

37 y diciendo: Tú que derribas el templo y en tres Días lo edificas, ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y desciende de la cruz!

38 De igual manera, aun los principales sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él, y Decían:

39 A otros Salvó; a Sí mismo no se puede salvar. ¿Es rey de Israel? ¡Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él!

40 Ha confiado en Dios. Que lo libre ahora si le quiere, porque dijo: Soy Hijo de Dios.

41 Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: ¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

42 Respondiendo el otro, le Reprendió diciendo: ¿Ni siquiera temes Tú a Dios, estando en la misma Condenación?

43 Nosotros, a la verdad, padecemos con Razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo Ningún mal.

44 Y Jesús Decía: Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas y María Magdalena.

46 Cuando Jesús vio a su madre y al Discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a su madre: Mujer, he Ahí tu hijo.

47 Después dijo al Discípulo: He Ahí tu madre. Y desde aquella hora el Discípulo la Recibió en su casa.

Como a la hora novena Jesús Exclamó a gran voz diciendo: ¡Elí, Elí! ¿Lama sabactani? que significa: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

49 Cuando algunos de los que estaban Allí le oyeron, Decían: Este hombre llama a Elías.

50 Y de inmediato uno de ellos Corrió, Tomó una esponja, la Llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba de beber.

51 Pero otros Decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarlo.

52 Pero Jesús Clamó otra vez a gran voz y Entregó el Espíritu.

53 Estaban Allí muchas mujeres mirando desde lejos. Ellas Habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole.

54 Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

55 Entonces los Judíos, por cuanto era el Día de la Preparación, y para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sábado (pues era el Gran Sábado), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas y fuesen quitados.

56 Luego los soldados fueron y quebraron las piernas al primero, y después al otro que Había sido crucificado con él.

57 Pero cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas;

58 pero uno de los soldados le Abrió el costado con una lanza, y Salió al instante sangre y agua.

59 Después de esto, José de Arimatea, que era Discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los Judíos, Pidió a Pilato que le permitiese quitar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo Permitió. Por tanto, él fue y Llevó su cuerpo.

60 También Nicodemo, que al principio Había venido a Jesús de noche, fue llevando un compuesto de mirra y áloes, como cien libras.

61 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias, de acuerdo con la costumbre Judía de sepultar.

62 En el lugar donde Había sido crucificado Había un huerto, y en el huerto Había un sepulcro nuevo, en el cual Todavía no se Había puesto a nadie.

63 Allí pusieron a Jesús,

64 y luego hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.


pcs, viernes 16 de julio de 2010


martes, 23 de octubre de 2018

LOS DILUVIOS EN LA BIBLIA (1-3)

Pedro conde Sturla
6 de junio/ 20 de junio 2016

Los diluvios en la Biblia (1)

“Para aquellos lectores que deseen obtener una mejor visión de la situación –dice Friedman-, he traducido una historia bíblica del arca de Noé, tal y como aparece en el Génesis, haciendo que dos de las fuentes aparezcan en un tipo de letra distinto.

Hay dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, y hay también dos versiones del diluvio, versiones duplicadas, unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.
El descubrimiento no se hizo de un día para otro y es obra de varios investigadores (entre ellos un ministro eclesiástico) y en su momento produjo una gran sacudida espiritual y no pocas reacciones adversas. Lo cuenta, con lujo de detalles, Richard Elliot Friedman en su libro “¿Quién escribió la Biblia ?” (edición preparada sin fines comerciales disponible en Internet), un libro tan intenso y apasionante como la mejor novela de detectives, novela de misterio.
Tradicionalmente los primeros cinco libros de la “Biblia hebrea o Tanaj,  antes de ser conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento”, se atribuían, según la tradición hebrea, a una sola fuente, Moisés, pero los especialistas en estudios judaicos han identificado cuatro. Cuatro fuentes que se originan a partir de la división del imperio de David en reino de Israel y reino de Judá a consecuencia del desgobierno de Salomón: Una fuente llamada E por la inicial del nombre que en Israel daban a la divinidad (Elohim o El). Otra fuente, procedente de Judá (donde a Dios daban el nombre de Yavéh), llamada J por la inicial del “nombre antiguo y erróneo de Jehová”. Otra fuente llamada P o fuente sacerdotal (por la palabra Priest, en inglés, sacerdote) y otra llamada D porque sólo aparece en el Deuteronomio.
“Para aquellos lectores que deseen obtener una mejor visión de la situación –dice Friedman-, he traducido una historia bíblica del arca de Noé, tal y como aparece en el Génesis, haciendo que dos de las fuentes aparezcan en un tipo de letra distinto. La historia del diluvio es una combinación de la fuente J y la fuente P. Aquí, la fuente J aparece impresa en tipografía normal, mientras que la fuente P aparece impresa en mayúsculas. Si se leen ambas fuentes desde el principio hasta el final y después se retrocede y se lee la otra, se podrán distinguir dos narraciones completas y continuas, cada una de las cuales posee su propio vocabulario y preocupaciones”:

EL DILUVIO

Genesis 6:
1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la
Tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón
eran puro mal de continuo,
6 le pesó a Yahvé de haber hecho al hombre en la Tierra , y se
indignó en su corazón.
7 Y dijo Yahvé: “Voy a exterminar de sobre la haz del suelo
al hombre que he creado —desde el hombre hasta los ganados,
las sierpes, y hasta las aves del cielo —, porque me pesa
haberlos hecho”.
8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé.
9 ÉSTA ES LA HISTORIA DE NOÉ: NOÉ FUE EL VARÓN
MÁS JUSTO Y CABAL DE SU TIEMPO. NOÉ ANDABA CON
DIOS.
10 NOÉ ENGENDRÓ TRES HIJOS: SEM, CAM Y JAFET.
11 LA TIERRA ESTABA CORROMPIDA EN LA
PRESENCIA DE DIOS: LA TIERRA SE LLENÓ DE
VIOLENCIAS.
12 DIOS MIRÓ A LA TIERRA , Y HE AQUÍ QUE ESTABA
VICIADA, PORQUE TODA CARNE TENÍA UNA
CONDUCTA VICIOSA SOBRE LA TIERRA.
13 DIJO, PUES, DIOS A NOÉ: “HE DECIDIDO ACABAR
CON TODA CARNE, PORQUE LA TIERRA ESTÁ LLENA DE
VIOLENCIAS POR CULPA DE ELLOS. POR ESO, HE AQUÍ
QUE VOY A EXTERMINARLOS DE LA TIERRA.
14 HAZTE UN ARCA DE MADERAS RESINOSAS. HACES
EL ARCA DE CAÑIZO Y LA CALAFATEAS POR DENTRO Y POR FUERA CON BETÚN.
15 ASÍ ES COMO LA HARÁS : LONGITUD DEL ARCA,
TRESCIENTOS CODOS; SU ANCHURA, CINCUENTA
CODOS; Y SU ALTURA, TREINTA CODOS.
16 HACES AL ARCA UNA CUBIERTA Y A UN CODO LA
REMATARÁS POR ENCIMA, PONES LA PUERTA DEL
ARCA EN SU COSTADO, Y HACES UN PRIMER PISO, UN
SEGUNDO Y UN TERCERO.
17 “POR MI PARTE, VOY A TRAER EL DILUVIO, LAS
AGUAS SOBRE LA TIERRA , PARA EXTERMINAR TODA
CARNE QUE TIENE HÁLITO DE VIDA BAJO EL CIELO:
TODO CUANTO EXISTE EN LA TIERRA PERECERÁ.
18 PERO CONTIGO ESTABLECERÉ MI ALIANZA:
ENTRARÁS EN EL ARCA TÚ Y TUS HIJOS, TU MUJER Y LAS
MUJERES DE TUS HIJOS CONTIGO.
19 Y DE TODO SER VIVIENTE, DE TODA CARNE,
METERÁS EN EL ARCA UNA PAREJA PARA QUE
SOBREVIVAN CONTIGO. SERÁN MACHO Y HEMBRA.
20 DE CADA ESPECIE DE AVES, DE CADA ESPECIE DE
GANADOS, DE CADA ESPECIE DE SIERPES DEL SUELO
ENTRARÁN CONTIGO SENDAS PAREJAS PARA
SOBREVIVIR.
21 TÚ MISMO PROCÚRATE TODA SUERTE DE VÍVERES Y
HAZTE ACOPIO PARA QUE OS SIRVAN DE COMIDA A TI
Y A ELLOS.”
22 ASÍ LO HIZO NOÉ Y EJECUTÓ TODO LO QUE LE
HABÍA MANDADO DIOS.
GÉNESIS 7:
1 Yahvé dijo a Noé: “Entra en el arca tú y toda tu casa,
porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el
macho con su hembra, y de todos los animales que no son
puros, una pareja, el macho con su hembra.
3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y
hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la
Tierra.
4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la Tierra
durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de
sobre la haz del suelo todos los seres que hice”.
5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado Yahvé.
6 NOÉ CONTABA SEISCIENTOS AÑOS CUANDO
ACAECIÓ EL DILUVIO, LAS AGUAS, SOBRE LA TIERRA.
7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las
mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio.
8 (DE LOS ANIMALES PUROS, Y DE LOS ANIMALES QUE
NO SON PUROS, Y DE LAS AVES, Y DE TODO LO QUE
SERPEA POR EL SUELO,
9 SENDAS PAREJAS DE CADA ESPECIE ENTRARON
CON NOÉ EN EL ARCA, MACHOS Y HEMBRAS, COMO
HABÍA MANDADO DIOS A NOÉ.)
10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la Tierra.
11 EL AÑO SEISCIENTOS DE LA VIDA DE NOÉ, EL MES
SEGUNDO, EL DÍA DIECISIETE DEL MES, EN ESE DÍA
SALTARON TODAS LAS FUENTES DEL GRAN ABISMO, Y
LAS COMPUERTAS DEL CIELO SE ABRIERON,
12 y estuvo lloviendo sobre la Tierra cuarenta días y cuarenta
noches.

Los diluvios en la Biblia (2)

El unificador de esas versiones -dice Friedman- “armó todo sin casi eliminar una palabra. Es un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias, uno de los logros más grandes jamás alcanzados por persona alguna.

El descubrimiento de cuatro fuentes, cuatro autores en el Pentateuco -tradicionalmente atribuido a Moisés-, fue un acontecimiento extraordinario que “terminó por dominar las investigaciones bíblicas hacia finales del siglo XIX.”
Por lo que dice Richard Elliot Friedman, “se habían necesitado siglos de recopilación de claves para llegar a esta fase”. Durante siglos –explica Frieman– nadie se había atrevido a cuestionar el criterio de autoridad comúnmente aceptado de que Moisés, sólo Moisés era el autor del Pentateuco. “Ahora, en cambio, personas de reconocida piedad podían decir y escribir que no lo era”. A la larga los investigadores, los “detectives bíblicos” establecieron que Moisés no sólo no era el único autor del Pentateuco, sino que ni siquiera era uno de los autores.
Se habían identificado “por lo menos cuatro escrituras en los cinco primeros libros de la Biblia.” Cuatro fuentes que, como dije en la anterior entrega, se hallaban unas juntas a otras, fundidas o confundidas en un solo texto durante siglos, como quien dice disimuladas, camuflajeadas, escondidas a la vista de todos. El mejor escondite.
Fuentes que alguna vez estuvieron separadas, como sucede con los cuatros evangelios, hasta que alguien las unió. No fue una simple unión mecánica, fue una recopilación realizada por alguien  “extremadamente hábil, conocido como un redactor, alguien que fue capaz de combinar y organizar estos documentos separados en una sola obra con la suficiente unidad como para ser legible en un mismo discurso narrativo”. Es toda una hazaña literaria. Una de las grandes hazañas literarias. Lo que podríamos llamar el nacimiento de la literatura cubista, una escritura poliédrica de varias facetas, en las que algunas historias se repiten y a veces se contradicen porque obedecían al interés personal, político, a la ambición pura y simple de los mandatarios de turno, a los requerimientos del poder y las intrigas sacerdotales.
El unificador de esas versiones -dice Friedman- “armó todo sin casi eliminar una palabra. Es un logro sin parangón en toda la historia de las ediciones literarias, uno de los logros más grandes jamás alcanzados por persona alguna. Lo armó todo tan bien que su trabajo no es solo satisfactorio, sino amado: es el libro más exitoso, más poderoso en el mundo desde hace 2,500 años, cuando él lo hizo”.
Lo anterior se puede apreciar o seguir apreciando a continuación en la segunda parte de la historia del diluvio, que es, como se recordará, una combinación de dos fuentes. La fuente P o sacerdotal (en mayúsculas) donde se llama Dios a Dios y la fuente J (en tipografía normal), donde se llama a Dios por el nombre de Yahvé.

EL DILUVIO
Génesis 7 (contiuación):

13 EN AQUEL MISMO DÍA ENTRÓ NOÉ EN EL ARCA,
COMO TAMBIÉN LOS HIJOS DE NOÉ, SEM, CAM Y JAFET,
Y LA MUJER DE NOÉ, Y LAS TRES MUJERES DE SUS HIJOS;
14 Y CON ELLOS LOS ANIMALES DE CADA ESPECIE,
LAS SIERPES DE CADA ESPECIE QUE REPTAN SOBRE LA
TIERRA, Y LAS AVES DE CADA ESPECIE: TODA CLASE DE
PÁJAROS Y SERES ALADOS;
15 ENTRARON CON NOÉ EN EL ARCA SENDAS
PAREJAS DE TODA CARNE EN QUE HAY ALIENTO DE
VIDA,
16 Y LOS QUE IBAN ENTRANDO ERAN MACHO Y
HEMBRA DE TODA CARNE, COMO DIOS SE LO HABÍA
MANDADO. Y Yahvé cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la Tierra. Crecieron las
aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la Tierra.
18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la
Tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la
Tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay
debajo del cielo.
20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas
quedando cubiertos los montes.
21 PERECIÓ TODA CARNE: LO QUE REPTA POR LA
TIERRA, JUNTO CON AVES, GANADOS, ANIMALES Y
TODO LO QUE PULULA SOBRE LA TIERRA , Y TODA LA
HUMANIDAD.
22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en
tierra firme, murió.
23 Yahvé exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo,
desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las
aves del cielo: todos fueron exterminados de la Tierra ,
quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.
24 LAS AGUAS INUNDARON LA TIERRA POR ESPACIO
DE CIENTO CINCUENTA DÍAS.
GÉNESIS 8:
1 ACORDÓSE DIOS DE NOÉ Y DE TODOS LOS
ANIMALES Y DE LOS GANADOS QUE CON ÉL ESTABAN
EN EL ARCA. DIOS HIZO PASAR UN VIENTO SOBRE LA
TIERRA Y LAS AGUAS DECRECIERON.
2 SE CERRARON LAS FUENTES DEL ABISMO Y LAS
COMPUERTAS DEL CIELO, y cesó la lluvia del cielo.
4 Poco a poco retrocedieron las aguas sobre la Tierra. AL
CABO DE CIENTO CINCUENTA DÍAS, LAS AGUAS
HABÍAN MENGUADO, Y EN EL MES SÉPTIMO, EL DÍA
DIECISIETE DEL MES, VARÓ EL ARCA SOBRE LOS
MONTES DE ARARAT.
5 LAS AGUAS SIGUIERON MENGUANDO
PAULATINAMENTE HASTA EL MES DÉCIMO, Y EL DÍA
PRIMERO DEL DÉCIMO MES ASOMARON LAS CUMBRES
DE LOS MONTES.
6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había
hecho en el arca,
7 Y SOLTÓ AL CUERVO, EL CUAL ESTUVO SALIENDO
Y RETORNANDO HASTA QUE SE SECARON LAS AGUAS
SOBRE LA TIERRA.
8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado
ya las aguas de la superficie terrestre.
9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él,
al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la Tierra ;
y alargando él su mano, la asió y metióla consigo en el arca.
Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma del arca.
10 La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico
un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían
disminuido las aguas de encima de la Tierra.
11 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no
volvió donde él.
12 EL AÑO SEISCIENTOS UNO DE LA VIDA DE NOÉ, EL
DÍA PRIMERO DEL PRIMER MES, SE SECARON LAS
AGUAS DE ENCIMA DE LA TIERRA. Noé retiró la cubierta
del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.
13 EN EL SEGUNDO MES, EL DÍA VEINTISIETE DEL MES,
QUEDÓ SECA LA TIERRA.
14 HABLÓ ENTONCES DIOS A NOÉ EN ESTOS
TÉRMINOS:
15 “SAL DEL ARCA TÚ, Y CONTIGO TU MUJER, TUS
HIJOS Y LAS MUJERES DE TUS HIJOS.
16 SACA CONTIGO TODOS LOS ANIMALES DE TODA
ESPECIE QUE TE ACOMPAÑAN, AVES, GANADOS Y
TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN SOBRE LA TIERRA.
QUE PULULEN SOBRE LA TIERRA Y SEAN FECUNDOS Y
SE MULTIPLIQUEN SOBRE LA TIERRA ”.
17 SALIÓ, PUES, NOÉ, Y CON ÉL SUS HIJOS, SU MUJER Y
LAS MUJERES DE SUS HIJOS.
18 TODOS LOS ANIMALES, TODOS LOS GANADOS,
TODAS LAS AVES Y TODAS LAS SIERPES QUE REPTAN
SOBRE LA TIERRA SALIERON POR FAMILIAS DEL ARCA.
19 Noé construyó un altar a Yahvé, y tomando de todos los
animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos
en el altar.
20 Al aspirar Yahvé el calmante aroma, dijo en su corazón:
“Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre,
porque las trazas del corazón humano son malas desde su
niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.
Mientras dure la Tierra , sementera y siega, frío y calor, verano
e invierno, día y noche, no cesarán”.

Los diluvios en la Biblia (y 3)

El resto de la trama, la detectivesca y apasionante trama que describe Richard Elliot Friedman en su obra es algo que ningún lector curioso debería perderse. “¿Quién escribió la Biblia ?” es, de principio a fin, tan intrigante como la mejor novela de misterio, toda una aventura intelectual.

Richard Elliot Friedman considera que el simple hecho de poder dividir o separar el relato bíblico del diluvio en “dos historias continuas” y “cada una con sus propias palabras” es un fenómeno impresionante y una prueba de la existencia de varias fuentes que fueron luego unificadas, integradas en lo que durante siglos parecía ser obra de un sólo autor.
De hecho, además de separarlas tipográficamente, como se vio en las entregas anteriores, Friedman separó las fuentes físicamente en su libro y el resultado, como se esperaba, es que cada una se puede leer con independencia de la otra (véase, al respecto, Richard Elliot Friedman ,“¿Quién escribió la Biblia ?”, edición preparada sin fines comerciales, disponible en Internet, pgs. 69-73).
Sin embargo argumenta Friedman- “no sólo se trata de la posibilidad de extraer dos historias. Lo más extraordinario es que cada historia emplea consistentemente su propio lenguaje. La historia P siempre se refiere a la divinidad llamándola Elohim. La historia J, por el contrario, siempre le llama Yahvé. P se refiere al sexo de los animales llamándolos ‘macho y hembra’. J emplea los términos ‘hombre y su mujer’, así como macho y hembra. P dice que todo ‘perecerá’, mientras J dice que todo ‘murió”’.
Lo interesante es que ahí no acaban las diferencias. Hay cosas que una fuente narra y otra omite, cosas que las fuentes llaman de distintas maneras, cosas que  se describen de forma diferente:
“…las dos versiones –explica Friedman-, no sólo difieren en cuanto a terminología, sino también en detalles de la historia que se narra. En P se toma una pareja de cada clase de animal. En J se toman siete parejas de animales puros y una pareja de animales impuros. (Aquí, el término ‘puro’ se refiere a que es adecuado para el sacrificio. Así, los corderos son puros, mientras que los leones son impuros.) P dice que el diluvio duró un año (370 días). J dice que fueron cuarenta días y cuarenta noches. P dice que Noé envió un cuervo. J dice que una paloma. Evidentemente, P muestra una preocupación por las edades, las fechas y las medidas en codos, mientras que J no”.
         Un dato más importante remite al concepto de Dios, la forma de representarlo y no sólo de nombrarlo.
“…probablemente -dice Friedman-, la diferencia más notable entre ambas versiones sea su forma distinta de representar a Dios. No se trata únicamente de que denominen a la divinidad con nombres distintos. J nos presenta una divinidad capaz de lamentar cosas que ha hecho, lo que plantea interesantes cuestiones teológicas, como la de si un ser todopoderoso y sapientísimo lamentaría las acciones del pasado. Nos presenta una divinidad capaz de ‘indignarse en su corazón’, que cierra personalmente el arca, y que aspira el aroma del sacrificio de Noé. En P, en cambio, falta prácticamente la cualidad antropomórfica que vemos en J. En P Dios es considerado más bien como un controlador trascendente del universo”.
Téngase presente por otra parte, que lo anterior no ocurre solamente en la historia del diluvio. Hay –como ya se dijo- dos versiones “de un gran número de historias bíblicas: dos versiones de la creación, dos versiones de diversas historias sobre los patriarcas Abraham y Jacob”, etcétera, dos fuentes, tres fuentes, cuatro fuentes descubiertas hasta el momento en el Pentateuco (J, P, E, D).  Y “cada una de estas fuentes es una colección consistente de historias, poemas y leyes”.
Con precaución curándose en salud, Friedman advierte, que “El simple hecho de que distintas historias de los primeros libros de la Biblia llamen a Dios con nombres diferentes no demuestra nada en sí mismo. Alguien puede hablar de la reina de Inglaterra, llamándola a veces la reina y otras veces Isabel II”.
No obstante, más adelante recuerda que, como había “señalado, había algo más sospechoso en la forma en que los distintos nombres de la divinidad se sucedían a lo largo de los cinco primeros libros de la Biblia. Los dos nombres, Yahvé y Elohim, aparecían consistentemente en cada una de las dos versiones de las mismas historias, en los dobletes (historias repetidas, pcs). Si separamos las historias de Elohim (E) de las historias de Yahvé (J), obtenemos una serie consistente de claves que nos muestran que las historias E fueron escritas por alguien relacionado con Israel, mientras que las historias de J fueron escritas por alguien relacionado con Judá”.
La explicación más plausible sigue, pues, siendo la misma. Es decir, que las fuentes (J, P, E, D), provienen de dos países, el reino de Judá y el Reino de Israel, y provienen de varios escritores que eventualmente, según el criterio de Friedman, podrían ser identificados:
“En primer lugar, tenemos la cuestión del escenario donde ocurren las historias. En el Génesis, en aquellas historias donde a Dios se le llama Yahvé, el patriarca Abraham vive en Hebrón. Hebrón fue la ciudad principal de Judá, la capital de Judá bajo el rey David, la ciudad de donde procedía Sadoc, el sumo sacerdote judeo de David.
“En la alianza que establece Yahvé con Abraham, le promete que sus descendientes poseerán el territorio ‘desde el río de Egipto hasta el… río Eufrates’. Éstas fueron, precisamente, las fronteras de la nación en tiempos del rey David, el fundador de la familia real de Judá.
“Pero en una historia que llama a Dios Elohim, Jacob, el nieto de Abraham, tiene un enfrentamiento cara a cara con alguien que resulta ser Dios (o quizá un ángel), y al lugar en que ocurre esto Jacob lo llama Penuel (que significa ‘Rostro de Dios’). Penuel fue una ciudad que ordenó construir el rey Jeroboam en Israel”.
El resto de la trama, la detectivesca y apasionante trama que describe Richard Elliot Friedman en su obra es algo que ningún lector curioso debería perderse. “¿Quién escribió la Biblia ?” es, de principio a fin, tan intrigante como la mejor novela de misterio, toda una aventura intelectual.