sábado, 19 de mayo de 2018

¿Quién recuerda la masacre de los armenios?


Pedro Conde Sturla
6 de agosto 2011


La masacre de más de un millón de armenios por parte  de los turcos casi no existe en los medios de prensa y casi ni en la historia, como no existe el despojo de las tierras de los palestinos por parte de los judíos, que los tildan de terroristas mientras ejercen el terrorismo que acompaña al saqueo, como no existe casi en los medios de prensa el hecho que los judíos mantienen prisioneros en la franja de Gaza a dos millones de palestinos a los que no permiten el acceso elemental de comida y medicina. Así tampoco existen muros  de cemento que rodean las aldeas palestinas de Cisjordania con exclusión de las tierras labrantías que en un sesenta por .ciento están en mano de un seis por ciento de “colonos” judíos que les niegan hasta el agua y cometen todo tipo de abusos. De hecho Israel es el único país del mundo que mantiene en prisión a todo un pueblo y la prensa libre dice poco o nada, salvo que son terroristas las víctimas de los judíos.
Los tres mil quinientos muertos que ocasionó el rapto de Noriega (casi tanto o igual que los de la torres gemelas) en el barrio del Chorrillo tampoco existieron. 
La masacre del Congo, el sangriento saqueo de África que nunca ha conocido pausa es algo que casi no existe, que no ocupa casi lugar en ningún medio convencional de prensa. El actual genocidio en cinco países musulmanes por parte del imperio y  sus aliados prácticamente no ocurre no ha ocurrido nunca, no existe para fines noticiosos y las escasas informaciones se venden como parte de la guerra contra el terrorismo. La guerra la encabeza un imperio, el único imperio que ha sembrado el terror y la devastación a escala planetaria. Pero eso no se menciona. 
La masacre cometida en Armenia (primera nación cristiana de la historia), esa que nunca ha existido, que casi nadie conoce, es uno de los episodios más negros de la historia, uno de los que la libertad de prensa más se ha empeñado en negar. Un episodio que el gobierno turco no reconoce oficialmente todavía. Más de un millón de armenios que nunca existieron, empujados brutalmente sin agua ni comida hacia un desierto donde perecieron todos, hombres, mujeres y niños. Jean Meyer, en su cruda relación, narra los pormenores del genocidio que no ocurrió. El señor Dios estaba enfermo ese día, como dijo Vallejo sobre el día de su nacimiento.

¿Quién recuerda la masacre de los armenios? 
Jean Meyer 

Con esa pregunta contestó Hitler cuando, al principio de la campaña de Polonia, después de dar la orden de proceder a ejecuciones masivas de civiles, unos generales se atrevieron a decir que eso sería violar las leyes de la guerra. ¿A qué aludía
el Führer? Al primer genocidio del siglo XX, perpetrado en 1915, en el marco de la primera guerra mundial, contra los armenios sujetos del imperio otomano. El genocidio empezó el 24 de abril de 1915, y por eso cada año los armenios del mundo entero recuerdan esa fecha. El imperio había entrado en la guerra como aliado de Alemania y de Austria-Hungría, contra Inglaterra, Rusia y Francia. La nación armenia tenía siglos de vivir pacíficamente repartida entre los imperios ruso, turco y persa (hoy Irán). Esos tres Estados se habían combatido en varias ocasiones, pero eso había sido antes de.  la emergencia de los nacionalismos agresivos modernos y antes de la guerra total, con movilización de todos los hombres en edad de combatir. El imperio otomano estaba abandonando su tradicional benevolencia hacia los armenios a finales del siglo XIX, y el sultán Hamid se ganó el nombre de “El Rojo” al fomentar grandes matanzas de aquéllos. Los armenios se alegraron, por lo tanto, de la revolución que lo destronó en 1908-1909, pero no tardaron en decepcionarse con el partido de los Jóvenes Turcos.
Sin embargo, en 1914, la inmensa mayoría de la comunidad armenia mantuvo su tradicional lealtad hacia el imperio; en el frente del Cáucaso había armenios tanto en las filas rusas como en las turcas, situación sin precedente y que tuvoconsecuencias trágicas. El alto mando turco desconfiaba de los soldados armenios y los trataba duramente. ¿Por qué? El joven nacionalismo turco, siguiendo el modelo europeo, no admitía el pluralismo etno-cultural y religioso; además, después del tratado de Berlín (1878), los Estados europeos tomaban pretexto de “la cuestión armenia” para intervenir en los asuntos internos del imperio o para amenazar al sultán. Por este motivo los ultra-nacionalistas turcos quisieron librarse definitivamente del problema cuando, en 1915, el momento oportuno se presentó.
A principios de 1915 las tropas rusas derrotaron en varias ocasiones a las otomanas y, a la hora de la desbandada, no faltaron soldados armenios del sultán que se pasaron al bando del tsar. Por cierto, en el frente occidental, en el verano de 1914, hubo soldados alsacianos del Kaiser que se mudaron al lado francés; la respuesta del ejército alemán fue disolver los regimientos alsacianos para mezclarlos con alemanes de verdad en una proporción de 1 a 10; no se les ocurrió diezmar a la población de Alsacia y Lorena. El alto mando turco decidió acabar de una vez con “la cuestión armenia”, aprovechando un buen pretexto: la “traición” de la nación armenia toda.

Talaat Pasha firmó el decreto siguiente: “El Consejo Supremo del Comité de los Jóvenes Turcos, a todos los prefectos del Imperio. El gobierno, por orden del Yemiet (dicho comité), ha decidido destruir completamente a todos los armenios que viven en Turquía. Aquellos que se opongan a acatar estas órdenes no podrán permanecer en la filas de los oficiales del Imperio. Debe ponerse fin a la existencia de los armenios, cualesquiera sean los métodos sangrientos a tomar, sin reparar en sexos o escrúpulos de conciencia.” Al prefecto de Alep, quien manifestaba “escrúpulos de conciencia”, el mismo 

Secretario de Gobernación Talaat Pasha contestó el 15 de septiembre:

“Todos los derechos de los armenios de vivir y trabajar en el suelo turco han sido completamente cancelados. Con respecto a esto, el gobierno toma toda la responsabilidad y ordena no hacer excepciones de ninguna especie, incluyendo las criaturas recién nacidas.”
Esos documentos se encuentran en las actas del proceso que el gobierno turco, después de la guerra y de la caída del sultanato, armó a Talaat Pasha y a los principales responsables. Teóricamente no se trataba de proceder al exterminio: ni el aliado alemán lo hubiera tolerado. El asunto se disfrazó de deportación (truco abominable que los nazis utilizarían 25 años después; se “deportaría” a judíos y a gitanos a Polonia).
Se “deportó” a todos los armenios del imperio al Medio Oriente, Siria y Mesopotamia (hoy Irak). Cientos de miles de personas salieron a pie, en el desamparo más absoluto, escoltadas por la tropa y emprendieron el éxodo mortal que incluía la travesía de terribles desiertos. Lo que no hizo el hambre y la sed, la enfermedad y el agotamiento, lo hicieron los irregulares kurdos que violaron, despojaron y masacraron
sin piedad, para mayor gusto de los Jóvenes Turcos, cuyos descendientes ideológicos son hasta la fecha enemigos mortales de los kurdos. Los árabes, musulmanes y cristianos salvaron a cuantos armenios pudieron.
¿Un millón de víctimas? ¿sólo 750,000? ¿el doble? Los que pelean las cifras olvidan la realidad: un pueblo de presencia inmemorial en el altiplano anatoliocaucásico fue masacrado y totalmente erradicado de “su” tierra y, con pocas y honrosas excepciones, el mundo no se inmutó. Por lo mismo, Adolfo Hitler pudo decir:
“La meta de nuestra guerra no es simplemente ocupar territorios, sino la desaparición física de nuestros adversarios. He ordenado a mis brigadas especiales matar sin miramientos, ni lástima, a hombres, mujeres y niños de origen polaco o pertenecientes al mismo grupo lingüístico. De esta manera, únicamente, podremos adueñarnos de los territorios tan vitales para nosotros. ¿Quién recuerda hoy la masacre de los armenios?”
Las autoridades turcas admiten la realidad de la masacre de 1915 pero rechazan la palabra “genocidio”, y eso es un motivo de fricción frecuente entre Turquía y los países europeos. La posición defensiva de Ankara se debe, en parte, al temor de abrir la puerta a reivindicaciones territoriales y a demandas de “reparaciones”. Por lo pronto, Ankara aplica un durísimo bloqueo económico a la muy pobre y pequeña república de Armenia. Sin embargo, hay que saber que en 2003 nació el movimiento “Historia por la Paz”, que juntó a más de 500 intelectuales turcos conocidos, entre ellos el escritor Orham Pamuk, para denunciar el “racismo antiarmenio” de los nuevos libros escolares. Siguen el ejemplo del gran Nazim Hikmet, quien escribía en 1950, en su poema “Paseo de la tarde”:

El ciudadano armenio no ha perdonado
La masacre de su padre en la sierra kurda;
Pero te quiere
Porque tú tampoco vas a perdonar a
Los que mancharon el nombre del pueblo turco.


pcs, 6 de agosto 2011

Otras imágenes impactantes del genocidio armenio

No hay comentarios.: